LA RUTA NIPONA: KYOTO (III) - CAQUIS CAÍDOS Y BAMBÚ



Segundo día en la histórica Kyoto, las lluvias intermitentes que caen sobre la ciudad, no nos impiden seguir explorándola, aún así, para un hombre criado en la secuza estepa manchega, es más molesto el ambiente húmedo que impregna el ambiente, ahora comprendo el porqué de que muchos turistas japoneses van con su toalla sobre el cuello. (true story)

Gracias al clima subtropical húmedo de Kyoto, podemos disfrutar de tan exhuberante vegetación que atrapa irremediablemente a propios y extraños.

Esta exhuberancia se hace más patente aún en la zona de Arashiyama y Sagano, dos barrios situados al pie de las montañas occidentales de la ciudad. Un lugar donde los mosquitos se pusieron las botas con mi apetecible y exótica sangre europea.

A primera vista, tras bajar del tren, no parece una zona muy interesante, un típico barrio residencial, pequeños templetes y locales para alquilar bicicletas, pero cuando uno empieza a adentrarse hacia la montaña en dirección a los templos ocultos entre la espesura, descubrirá su auténtico atractivo.




Allí nos encontramos con el templo budista Tenryu-ji que literalmente significa "Templo del Dragón Celestial", como muchos de los edificios en Kioto, fue construido, destruido, reconstruido, remodelado y ampliado. 






























Saliendo por la zona norte el recinto, nos topamos con el bosque de bambú de Arashiyama, un lugar mágico que nos hace retroceder a tiempos pasados y a fotogramas de películas de samurais, donde estos guerreros luchaban con sus katanas entre las espesura de lo bambúes.

Es como un lugar de otro mundo, diferente a cualquier otro bosque. El efecto es bastante hipnótico, ya que parece que el bambú se extiende en todas direcciones. Es innegable resistirse a hacer fotografías, pero es imposible captar el ambiente místico del lugar.




























Una vez más, es mejor dejarse llevar, simplemente nos limitamos a pasear tranquilamente por los senderos angostos disfrutando de su verde frondosidad.

























Tras visitar varios templos, llegamos a Rakushisha, una cabaña que perteneció al ilustre poeta de haikus, Matsuo Basho. 
Rakushisha, significa literalmente "Casa de los caquis caídos", le puso este nombre porque un día al levantarse después de una tormenta, se encontró todos los caquis caídos de los árboles, hecho que le inspiró un haiku...Una historia apasionante y épica sin duda.































Nos dirigimos sobre nuestros pasos de nuevo hacia la estación de Arashiyama, nuestro destino está justo ahora en la otra punta de la ciudad, posiblemente uno de los lugares más fascinantes de nuestro viaje nipón.


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