LA RUTA NIPONA: KYOTO (II) - MADERA HÚMEDA, ANOCHECERES AZULES

Segundo post dedicado a la ciudad de Kyoto, titulado así, como si fuera un "haiku" de pacotilla. 
Nuestro primer día en Kyoto continúa en el Yasaka-jinja, este pintoresco santuario protector nos sirve de paso para acceder a Gion, el barrio de ocio y geishas más famoso de Kyoto.

Yasaka-jinja




















La arquitectura contemporánea, los atascos de tráfico y los modernos locales nocturnos le restan parte de su belleza ancestral, la sensación al pasear por este barrio es la de estar en otra ciudad, en otra más caótica y ruidosa, parece que hemos cruzado un puente, dejando atrás la frondosidad y el sosiego de Higashiyama y de repente nos han cambiado Kyoto por una ciudad china.

Hanmai-koji, arteria principal del barrio de Gion

























Pronto caemos en la cuenta porqué había tanta gente por la calle vestida con los trajes tradicionales ( kimonos y yukatas) , nos dimos cuenta después de que era fiesta local.

Giramos hacía la calle Shimbashi, y de repente, las casas tradicionales y el olor a madera húmeda de sus fachadas por las intermitentes lluvias de ese día, se hace presente, nos encontramos ante una de las calles más hermosas de Kyoto junto con la célebre callejuela de Pontocho. (De la que hablaremos en otro post)




Restaurantes tradicionales en Shimbashi

Balconadas de la calle Shimbashi













































Dejamos atrás Gion para dirigirnos a los barrios de Ninen-zaka y Sannen-zaka, el nombre se refiere a las dos calles principales de la zona, que significan: "Colina de los dos años" y "Colina de los tres años".

Ambas calles están llenas de encanto, donde las adosadas casas de madera son las grandes protagonistas, que sirven ahora para dar cobijo a pequeños resturantes, teterías y tiendas de artesanía.



Sannen-zaka



Selfie milenario



Subiendo la colina, por Chawan- zaka (Calle de la tetera)  llegamos al templo budista de Kiyomizu-Derael templo del agua pura de Kyoto, es uno de los monumentos más célebres de la antigua capital imperial de Japón . Y sí, efectivamente,es Patrimonio de la Humanidad.






Su fama provoca que Kiyomizu-dera siempre esté atestado de gente. Si queréis contemplar su belleza con más tranquilidad os recomiendo que evitéis los fines de semana y madruguéis un poco. Pronto os daréis cuenta de la magia que impregna el ambiente de este lugar fantástico.

Uno de los puntos más concurridos de Kiyomizu-dera es el manantial Otowa-no-taki. La gente hace cola pacientemente para beber de esta agua pura. Las leyendas cuentan que tiene propiedades curativas.






Otra zona muy popular del Kiyomizu-dera es el Jishu-jinja o templo del amor. Se trata de dos piedras separadas por 18 metros. Los que quieran obtener el amor deseado deben andar de una piedra a otra con los ojos tapados.
Pero lo que realmente ha hecho célebre al Kiyomizu-dera son sus preciosas pagodas, sus jardines, sus vistas magníficas de Kyoto y su longevidad. El templo data del año 798.






Y así, el día va apagándose lentamente, la mayoría de las zonas de los templos cierran a las 17:00, y con ellos todos los comercios y restaurantes anexos a ellos, volvemos sobre nuestros pasos bajando la calle de la Tetera, nos dejamos perder por la calles de la zona disfrutando de ese anochecer azul que nos regaló Kyoto en nuestro primer día.




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