NO TE VAYAS DE NAVARRA: MONASTERIOS, FORTALEZAS Y CASTILLOS



El Monasterio de Leyre, rodeado de un estupendo paisaje serrano, es uno de los más importantes de España, está impregnado de historia, belleza y leyendas. ya desde el año 848, sabemos que existe el monasterio. En sus primeros siglos, fue el gran centro religioso y cultural del Reino de Pamplona.

Porta Speciosa







Leyre es una de las primeras construcciones románica de la Península. cuando uno pasea por su interior, imagina la vida de los monjes entre sus muros. La románica Porta speciosa nos recibe antes de entrar al interior de la iglesia, la gran nave gótica de su interior apenas tiene ornamentos y la decoración brilla por su ausencia.

Lo que más llama la atención del monasterio es la cripta, todo un tesoro arquitectónico, un recinto primitivo sembrado de robustas columnas enmarcadas por desiguales capiteles con una rústica ornamentación del siglo XI, un símbolo que se ha convertido en la imagen corporativa de Leyre. Y nada más que ver del monasterio, ya que tras un pago previo de 3 euros, es lo único que te dejan visitar del recinto.





Curiosa nave gótica sin ornamentos que contrasta con el exterior románico



Proseguimos nuestra ruta para acercarnos al (mal llamado) Castillo de Javier ya en límite con la provincia de Zaragoza, era uno de los más antiguos de la Península, se construyó en el S.X, a partir de una torre de vigilancia, en torno a esta torre, los diferentes propietarios, fueron añadiendo recintos defensivos y diferentes almenas, realñmente lo que estamos viendo del castillo es una desvirtuada restauración del XIX.
































Cristo de la sonrisa: "Dicen" que lloró el día que murió San Francisco Javier

El castillo más que celebre por su valor artístico, es más bien por haber sido el lugar de nacimiento de San Francisco Javier, patrón de Navarra y del turismo, Francisco Javier fue un gran viajero, sobretodo por Asia. El interior del castillo es una especie de museo dedicado a su vida y obra.

Podría decirse que el castillo de Javier no lo es tal, más bien nos encontramos ante una especie de santuario, un lugar de peregrinación que ha sido desvirtuado convirtiéndolo en un recinto religioso. Aún así merece la pena su visita y por la apasionante vida de Francisco Javier.


























La decepcionante visita al Castillo de Javier, se vió recompensada después de descubrir el pueblo de Ujué, sus calles estrechas que se deslizan por las laderas del cerro siempre sembradas de cuestas y escaleras y sus rincones escondidos te dejan sin aliento por varias razones, realmente es un pueblo de cuento.







Corredor de ronda



La verdadera joya nos la encontramos en lo más alto del pueblo, la Iglesia-fortaleza de Santa María nos deslumbró por su grandeza y sencillez, se construyó sobre los restos de una iglesia prerrománica del S.XI.

Pasear completamente solos por este lugar tan mágico supuso una de las mejores experiencias vividas en Navarra y poder asomarse a la sierra y fotografíar el bonito corredor de ronda bajo la  luz del atardecer, dejó para mí, una de las mejores postales del viaje.

Apuntadlo en rojo: UJUÉ.






























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