LA RUTA NIPONA: TOKIO (I)


Bienvenidos a Tokio: La ciudad más poblada del mundo, inmensa megalópolis con más de 32 millones de almas que viven en su área metropolitana, un incensante hormiguero humano pululan sus calles, caos urbanístico, luces de neón, pantallas LED, rascacielos imposibles, líneas de tren que serpentean entre edificios de cristal, estética cyberpunk que parece sacada de Blade Runner, futurista y tradicional, agobiante y fascinante a partes iguales.

Shibuya



Más allá de esta películera presentación, la ciudad de Tokio, es más amable de lo que se presupone, buena parte de culpa la tienen sus habitantes y el carácter de los japoneses, una sociedad individualista, pero con un gran conciencia de pensar en el colectivo.

El pragmatismo de los japoneses es digno de ser emulado, todo está diseñado para facilitar las cosas a sus moradores y visitantes, en una ciudad de estas mastodónticas características, la red urbana de transporte público es vital para poder moverse por la ciudad, dicen que es la mejor del mundo, estoy de acuerdo, a pesar del constante trasiego de personas, el tráfico rodado fluye sin atascos.

Las mascarillas para no contagiar a los demás es una imagen muy habitual de Tokio


Leí (no me acuerdo ahora donde) que Tokio tenía el simbólico título de ser "La más bella de las ciudades feas", olvídense de calles antiguas con trazado medieval, para eso está Europa, es más, yo no me he recorrido medio globo terráqueo para buscar eso.

Tokio tiene la particularidad de no tener un "downtown" definido como podría tenerlo cualquier ciudad, los alredededores de las principales estaciones de metro, conforman en sí mismos una especie de mini-ciudad y micro-centro, las entrañas de las estaciones tienen todo tipo de servicios que uno necesita: Supermercados, bancos, peluquerías, librerías, restaurantes y cafeterías.



Permítanme que antes de empezar a patear las calles, deje las maletas en el hotel situado en el barrio de Akihabara, que será nuestra base de operaciones durante los próximos 4 días, ya hablaremos en otro post de esta zona.

Regresamos a la estación de Akihabara para emprender nuestro recorrido tokiota, pillamos la línea circular elevada sobre el suelo, Yamanote Line, la más práctica de todas para recorrer Tokio y también la más atestada de gente.

Ueno Park


Estamos en el parque Ueno, uno de los numerosos parques que tiene la ciudad de Tokio, El parque  fue establecido como una concesión territorial imperial a la ciudad de Tokio por parte del Emperador Taisho en 1924. El nombre oficial del parque es Ueno Onshi Kōen, que puede ser traducido como "Regalo imperial Parque Ueno."

Allí nos encontramos con el Museo Nacional de Tokio, el más grande y más antiguo de todo Japón, requiere un día entero para ser visitado, si tienen pensando visitar alguno, este es el primero que debería visitarse.











Tras un pequeño paseo y nuestra  visita a la capilla sintoísta de Toshogu  situado en el parque  nos dirigimos dirección norte hacia el barrio de Yanaka.

Yanaka es un barrio residencial, es de los pocos barrios tradicionales que quedaron en pie en Tokio después del gran terremoto de 1923 y de los bombardeos americanos de la Segunda Guerra Mundial, es una zona poco conocida por los turistas y muy querida por los tokiotas, ya que conserva su halo tradicional, totalmente opuesto al Tokio actual.


Restaurante típico en Yanaka

Casas y coches cuquis en Yanaka


El paseo discurre entre pequeños templos budistas y sintoístas, casas bajas, algunas de madera, hierbas silvestres y pequeñas tiendas familiares. Esta atmósfera de pueblo dentro de una ciudad se debe sin duda a la historia, pero también a sus pequeños rincones, el cementerio de Yanaka y al jardín Rikugi-en.





Pequeño cementerio en Yanaka




Las bicicletas típicas japonesas con nombre gracioso: Mamachari


Las casas al lado del cementerio: Vida y muerte.

Pues eso...que no seais guarros




La ceremonia de la ablución


Kannon




Después de nuestra primera experiencia culinaria en Tokio, es hora de dirigirse a la isla artificial de Odaida.

En algunas ocasiones se suele decir que es más disfrutable el camino que el destino en sí, esto es del todo aplicable a la hora de llegar a Odaiba, para llegar allí, la mejor forma es pillarse la línea automatizada (sin conductor) Yurikamone, un tren que va serpenteando entre los edificios, con unas vistas espectaculares a la bahía de Tokio y su icónico Rainbow Bridge, una de las razones más poderosas para comparar Tokio con la estética  Blade Runner (prometo no hacerlo más).










La isla de Odaiba no deja de ser una zona turística y de ocio, con réplica incluída de la estatua de la libertad, con varios grandes hoteles, centros comerciales y sede de algunas grandes compañías, como Fuji TV y su futurista edificio.






Robot de combate de la serie anime Gundam

Tokio 2020

Edificio de FUJI TV

 En nuestro primer día, podemos comprobar que la noche cae pronto sobre la ciudad, a las 17: 30 podemos decir que casi ya es noche cerrada, es hora de dirigirse al cruce de peatones más famoso del mundo...

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