La cultura del miedo: Otro nuevo capítulo

Empiezo la actividad bloguera del 2010 con un entrada extraída del blog de Bruno Cardeñosa, periodista y conductor del programa de radio La Rosa de los vientos.

El post trata acerca de la seguridad aérea tras el "intento de atentado" en el vuelo a Detroit.
Una muesca más que añadir a la cultura del miedo que los gobiernos mundiales quieren instaurar, ofreciéndonos falsas sensaciones de seguridad, a costa de recortarnos inexorablemente nuestras libertades...más dijnero para que se enriquezcan las compañias de seguridad, más represión, más control social y más mentiras...




La versión oficial
He aquí la versión oficial, es decir, las cosas tal como nos las han contado (y tal como nos obligan a repetirlas): el día de Navidad hubo un intento de atentado en un avión que cubría el trayecto entre Ámsterdam y Detroit a cargo de un islamista radical, nigeriano y de 23 años, llamado Umar Farouk Abdulmutallab. El explosivo que portaba era el potente PENT, pero el dispositivo falló. El terrorista actuaba a las órdenes de Al Qaeda y se había formado como extremista en Yemen. Aunque el nombre del terrorista estaba en las listas de sospechosos, algo falló en los sistemas de seguridad, que el presidente de Estados Unidos ha ordenado revisar.

El incidente del segundo avión
A grandes rasgos, esa es la versión oficial, a la que luego se han ido añadiendo diversos elementos que no hacen sino alimentar más el temor y el miedo a las acciones que puedan llevar a cabo las huestes de Bin Laden.Como consecuencia de esa sensación se explica -se explica, se justifica y lo peor de todo, ¡se excusa!- lo ocurrido 24 horas después cuando un pasajero nigeriano (ahí están los nuevos “malos”, ahí y en Yemen, que para algo se está bombardeando desde hace semanas algunas regiones del país, sin que esos bombardeos merezcan la atención mediática) que viajaba en el mismo vuelo y efectuaba el mismo trayecto fue detenido a consecuencia de su sospechosa actitud.
Lo ocurrido en ese segundo vuelo es un ejemplo de hasta qué límite están llegando las cosas. El nigeriano visitaba el baño con frecuencia, a veces durante mucho tiempo. Incluso parecía nervioso. Ambos comportamientos delatan ahora a un presunto terrorista…Horas después de darse a conocer la noticia del segundo incidente, se informó de que se trataba de una falsa alarma. Pero no por ello nadie pide disculpas; incluso se justifica que el ciudadano nigeriano fuera detenida debido a su “actitud verbalmente inadecuada”.Lo que en realidad pasó es que el nigeriano tenía problemas intestinales y requería visitar el baño a menudo (no hace falta ser más explícito), lo que motivó que algunos pasajeros sacaran a relucir sus prejuicios (¿hubiera pasado lo mismo si la diarrea la hubiera sufrido un rubito alto de Ámsterdam?) y arremetieran contra un comportamiento que era a todas luces sospechoso (¿alguien nos quiere explicar por qué ahora esa es una actitud peligrosa?).
Lógicamente, el sospechoso se cabreó y levantó la voz contra quienes le acusaban de terrorista. Pero como no fue lo suficientemente sumiso como para admitir que estaba haciendo cosas muy raras, le arrestaron.

Actitudes sospechosas
Muy pocas voces se han levantado para denunciar lo ocurrido en ese segundo vuelo. Da la sensación de que se autoriza por razones “morales” y de situación el hecho de que alguien con actitud sospechosa (¿qué demonios es eso?) y con un comportamiento verbalmente inadecuado (vuelvo a preguntar: ¿qué demonios es eso?) sea detenido. Nadie dice que a los pasajeros del vuelo les han estropeado las neuronas y que la sociedad recibe mensajes aterrorizantes que modelan las ideas dominantes a extender, con lo cual se busca que en realidad suceda esto, que no es sino una suerte de actualización de la “policía del pensamiento” que planteaba Orwell en su novela “1984“, una policía que actuaba según los pensamientos “asociales” de los acusados. Pero la visión de Orwell se ha quedado corta: esa policía también puede actuar si una diarrea es extraña, si quien está enfermo se cabrea, si alguien cuestiona las corrientes de comportamiento histérico que se ha generado, etc.
el problema es que esa otra interpretación de lo sucedido en el primero -y en el segundo- de los vuelos no sirve para favorecer negocios relacionados con la seguridad, futuras maniobras asociadas a la geopolítica de dominación mundial o corrientes de opinión tendentes a mantener a los ciudadanos bajo una serie de normas que permiten a “los de arriba” campar a sus anchas.



Podeis leer el artículo completo en: http://www.brunocardenosa.blogspot.com/

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