Una nueva censura, la desinformación

Creemos que quedaron atrás esos tiempos de la "nostálgica censura" de Franco u otros... (y tampoco es que haya descubierto el santo grial ni mucho menos) pero el caso es que nada más lejos de la realidad, la censura sigue presente pero de una forma menos palpable, el principio de base de la censura moderna consiste en inundar las informaciones esenciales con un diluvio de noticias insignificantes difundidas por una multitud de medios de comunicación social con contenidos similares. Esto permite a la nueva censura de tener todas las apariencias de la pluralidad y de la democracia.



Esta estrategia del entretenimiento y distracción se aplica en primer lugar a los noticieros televisados, principal fuente de información publica.

Desde el inicio de los años 90, los noticieros televisados no contienen casi información. Se siguen llamando "Noticieros televisados" lo que debería en realidad llamarse "magazines".

Un noticiero contiene de promedio máximo 2 a 3 minutos de información. El resto esta constituido de reportajes anecdóticos, de sucesos con casquería incluída, de micro-sondeos en la calle y de reality-shows sobre la vida cotidiana.

Toda la sutilidad de la censura moderna reside en la ausencia de censores. Estos han sido eficazmente reemplazados por la "Ley del Mercado" y la "Ley de la Audiencia (rating)". Por el simple juego de condiciones económicas hábilmente creadas, los canales televisivos ya no disponen de más medios financieros para realizar investigaciones verdaderamente periodísticas, sin embargo al mismo tiempo, el reality-show y los micro-sondeos de calle arrastran más audiencia a un costo mucho más reducido.



Los acontecimientos realmente importantes son tratados bajo el ángulo de "magazine" como si fuese el Festival de Cannes. Así, una cumbre internacional dará lugar a una entrevista del jefe que organizó el "sarao", a imágenes de limusinas oficiales y los saludos delante de un edificio, pero ninguna información, ningún análisis a propósito de los temas discutidos por los jefes de Estados. Asimismo, un atentado será tratado por micro-sondeos en la calle sobre los lugares del drama, con las impresiones y testimonios de los pasantes de turno, o la entrevista a un policía.

A estas insignificancias se añade el deporte,los reportajes pintorescos sobre los pueblos de la España profunda (o de cualquier otro país), sin olvidar la publicidad encubierta por productos culturales haciendo el objeto de una campaña (espectáculos, películas, libros, discos...).


Todos los psicólogos y especialistas de las neurociencias saben que la memorización de la información por parte del cerebro se hace de mejor forma en función a la forma estructurada y jerarquizada en que es presentada la información.

La estructuración y la jerarquización de la información son también principios de base enseñados a todos los estudiantes de periodismo.

Sin embargo desde hace 10 años, los noticieros televisados hacen exactamente todo lo contrario, encadenando en el desorden temas banales y de importancia desigual (un hecho diverso, un poco de política, deportes, un tema social, un otro hecho diverso, luego de nuevo política, etc.), como si el objetivo buscado fuera obtener la peor memorización posible de las informaciones para el público. Una población amnésica es de hecho más fácil para manipular.



Me voy a ver las noticias, tengo que mantenerme SÚPER-INFORMADO para que luego pueda decir: Noooo! si es que lo han dicho por la tele!!

Fuente: syti.net

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