COMO LAS MARACAS DE MACHÍN

Frank, el dueño de una tienda de maniquíes, es un hombre solitario y, a primera vista, inofensivo. Sin embargo, hay algo profundamente turbador en su mirada, que refleja un oscuro y siniestro secreto que resurgirá tras su encuentro con Anna, una joven artista que acude a él en busca de ayuda para una exposición. 
Maniac, es un remake del slasher del mismo nombre dirigido en 1980 por el director de culto William Lustig, que dirigió varias películas de serie B con la temática común de asesinos en serie perturbados.

En esta ocasión, el remake llevado de nuevo a la pantalla de la mano del francés Alexandre Aja (Alta tensión) como guionista, se mantiene más o menos fiel a la cinta original...porque aquí el verdadero eje del film es el maníaco en sí, o sea, Elijah Wood, que haciendo un perturbador y creíble  papel, para nada está a la altura de su homónimo maníaco original, el "entrañable" Joe Spinell.


Spinell en la película original de 1980

La particularidad del remake es como intenta mostrarnos la personalidad y el día a día del personaje interpretado por  Elijah Wood, desde una cámara subjetiva, esta técnica consigue introducirnos de lleno en la psique del protagonista para zanjar por completo las escasas dudas que podríamos tener sobre el maniac en cuestión, olvidaros de que sea un Dexter de andar por casa...Es que estás viendo la película y piensas: 

- ¡Joder! ¡Es que este tipejo está literalmente como las maracas de Machín!  una persona esquizofrénica que debe sus traumas a una infancia un tanto dura, y como pasa en muchos casos de la historia del cine, influenciado por la figura materna.




La particular manera de asesinar del personaje es básicamente encontrar atractivas jóvenes y arrancarles la cabellera literalmente, para posteriormente colocarlas a sus adorados maniquíes, en mostrarnos hemoglobina, el director no escatima en metraje y no se molesta para nada en cortar planos ni hacer elipsis temporales, digamos que lo muestra todo sin tapujos y la verdad es que no es muy agradable de ver.



La música chirriante que acompaña al metraje y que podría calificarla como un techno industrial pasado de vueltas, ayuda bastante a dotar a la película de una atmósfera insana.

Interesante remake, sin pretensiones, que aún así no llega a la altura del film original, y a pesar del dignísimo rol el de Elijah Wood, no podemos evitar acordarnos de que al fin y al cabo, es Frodo Bolsón, y con esa cara de lemur enfermo, no se puede ser un Psycho Killer. 

PUNTUACIÓN:  



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