20/5/09

Lars "Anticristo" Trier

Egocéntrico, prepotente y con alucinaciones de creerse un director visionario, así definiría yo al director danés Lars von Trier, uno de los abanderados del sobrevalorado, aburrido( y mareante) estilo cinematográfico dogma 95.

Porque, ¿que te puedes esperar de una persona que hace estas declaraciones?

"es la mano de Dios la que guía mis proyectos"
"soy el mejor director del mundo"
"´solo hago mis películas para mí mismo"




Y es que Lars Von Trier desató la polémica en Cannes con su película Antichrist, un ejercicio de sadismo con el espectador que causó la indignación de gran parte del público e inauguró los abucheos en el festival.

Antichrist
, protagonizada por Charlotte Gainsbourg y Williem Dafoe, es la historia de una pareja que intenta superar la muerte de su hijo pequeño, quien se arrojó por una ventana mientas sus padres practicaban sexo. Su método: encerrarse en una cabaña en el bosque y enfrentarse a sus miedos.

Ablaciones, piernas atravesadas por enormes brocas, eyaculaciones sangrientas y violencia sin miramientos son los ingredientes de esta película, estructurada en capítulos y con un tono explícitamente religioso.



Pese a la arrogancia y la ironía que exhibió ante los medios, Von Trier reconoció que esta película ha sido como una suerte de "terapia" para superar la depresión que sufrió hace dos años y, por ello, ha sido la experiencia profesional más importante de su carrera. "Me vino bien la rutina del rodaje, pero todavía no he encontrado armonía en mi vida".

OPINIONES DE LA CRÍTICA:

“Un cuesco cinematográfico. Una de las mayores debacles de la historia del festival y la ida de olla más grande jamás vista de un cineasta” - Jeffrey Wells (Hollywood Elsewhere)

“El film más desesperante que he visto en mi vida” - Roger Ebert (Chicago Sun Times)

"Anticristo comienza con una pareja follando desaforadamente (sin trucos, con sexo explícito, con naturalismo que acredite la marca de la casa) mientras que su desatendido hijo gatea hacia una ventana abierta. Y dices, empezamos bien, que se note que Trier es el más heavy, que el plano a cámara lenta de un bebé estrellándose contra el suelo nos prepare para el desmadre emocional que se avecina (...) La imbecilidad con ínfulas de transgresión siempre goza de infinitos adeptos en estos templos de la alta cultura denominados festivales" - Carlos Boyero (El País)

6 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi humilde opinión éste es sólo un tio que graba en superocho.

Vi "Bailando en la oscuridad":

http://www.fotolog.com/kitkate/26911943

y solo me quedaron dos opciones, suicidarme o detestarlo con todas mis ganas para siempre. Sólo diré que sigo viva.


Kitkate

Anónimo dijo...

está bien que sabes recopilar citaciones de internet, pero queda claro que de cine realmente sabes poco, comprate un libro sobre la historia del cine y otro sobre el lenguaje cinematográfico y entenderás porque lars von trier es uno de los directores más importantes de nuestros tiempos, y quizá como él dice, el mejor...

la mirada difusa dijo...

Queda clarísimo! ya lo has dicho tú... poseedor de toda la verdad absoluta acerca del cine...juez y crítico indisoluble que decide quienes son los mejores directores de cine, y a quien ose criticar a Lars von Trier, le calificaré de ignorante cinéfilo.

Y como eres el más sabio cinéfilo mundial puedes sentenciar de una manera tan contundente, sin ninguna duda de que ¡yo! de cine sé realmente poco.

Todo eso por dar mi humilde opinión (cosa de la que tu careces) sobre Lars von Trier.

No tengo porque comprarme libros sobre cine, ya tengo muchos.

Gracias sinceras por tu opinión, Carlos Boyero - Cahiers du cinéma.

Intente imponer sus dogmatismos (si le dejan) en otra parte.

Balcius dijo...

No he visto ningún tono explícitamente religioso en la película. He visto un uso asombroso y muy efectivo de los gastados y tópicos recursos del cine de terror, haciendo el típico juego de Triers entre géneros, reinterpretándolos para destruirlos. Y no me parece mal, ni bien, pero esta película tiene un trabajo visual soberbio. La dirección es sobrecogedora, tanto la dirección de cámara como de actores (es impresionante, tipo Bergman), como el trabajo de montaje.

Usa todos, absolutamente todos los trucos baratos del cine de terror, y los hace valer a su manera dentro de un argumento que no tiene en absoluto que ver con ningún fantasma que no sea interior. Explora el pecado original, el sentimiento de culpa, la tristeza física, etc..., y la violencia extrema o las imágenes desconcertantes son usadas únicamente para poner al espectador en la misma tesitura emocional y mental que los protagonistas. El único problema es que los protagonistas están desquiciados, en un estado mental del que es urgente escapar, por eso nos obliga a apartar los ojos de la pantalla. No queremos enfrentarnos a eso, no debemos.

Y sin embargo no hay más remedio, porque esa historia es algo que llevamos encima. El tema del sacrificio de mujeres por su maldad intrínseca lo llevamos arrastrando desde siempre. Eva dió a Adán la manzana y ese es el origen del pecado original, ¿no es así? La mujer es mala porque su cuerpo lo es. ¿Verdad? El cristianismo europeo (especialmente el corsé agobiante del puritanismo protestante en el que crece Triers, que contrasta con su familia de ideas comunistas) ha dotado de maldad intrínseca a la mujer como fuente natural de tentación y concupiscencia. Y de eso sí va la película, de cómo es. El que el sexo sea fuente de sensación de culpa, y la culpa anteceda al pecado, es temática tradicional de todo el cine nórdico, y vuelvo a Bergman como referente supremo. Lo que vi en la pantalla en muchos momentos no me gustó, me pareció que sobrepasaba todos los límites de lo filmable y de lo presentable en una pantalla de cine... pero estaba ahí por algo. Un solo escote gratuito, un solo disparo de bala sin venir a cuento son una agresión mayor al buen gusto que algo que está tan orgánicamente unido al sentido del guión. No he visto para nada un festival gratuito de violencia y sexo, sino una forma efectiva de contar algo que miles de directores han intentado contar antes.

La confusión del origen del sentimiento de culpa es el origen de la mayor parte de grandes errores, tanto personales como históricos. Aquí ella confunde el origen de su problema con el sexo, y por tanto con su propio cuerpo y el del marido. No hay un solo elemento religioso, sin embargo sí hay una liturgia perversa subyaciendo, porque la liturgia y todo rito procede de la tensión interior con lo que nos negamos a explicarnos o reconocernos. En ese sentido es una película útil, obliga a hablarse de esas cosas, y por desgracia todo esto nos lleva a planteárnoslo como religioso porque la inquisición se convirtió en el brazo ejecutor de aquellos que querían quitarse de encima el problema sin tocar los residuos de su propia miseria moral.

Como los críticos de cine hoy día.


Por cierto, quería hacer un comentario sobre tus citas de Triers : "es la mano de Dios la que guía mis proyectos", "soy el mejor director del mundo". Ambas proceden de una entrevista que dio al Cultural. Realmente fue así:

P: Hace dos años, declaró que una gran depresión le apartaba de hacer cine. ¿Qué le hizo cambiar de opinión?
R: ¡Dios! No fui yo el que lo eligió, sino el dedo de Dios. Yo soy el mejor director del mundo y sin embargo, nadie está seguro de que Dios sea el mejor dios.

Evidentemente, no hay prepotencia ahí, sino un sarcasmo tonto que no puede entenderse de manera tan literal.


Un saludo, y disculpa la perorata.

la mirada difusa dijo...

En absoluto tienes que disculparte por la perorata, me parece un buen análisis, y las críticas constructivas siempre son bienvenidas en este blog.

Gracias por opinar.

Anónimo dijo...

A balcius.
Desde mi punto de vista de ignorante cinematográfico me ha venido muy bien tu entrada, ya que me ha hecho repensar varias cosas de la peli; aunque sigo pensando que los segunditos de la penetración al principio los ha puesto para provocar a las beatas, porque tampoco aportan nada; tampoco -simbolismo, alucinaciones, realismo mágico, lo que sea en la peli, aparte- el guión flojea en alguna ocasión: no hay quien se crea que uno no se despierta de una pérdida de conocimiento sin drogas inhibidoras de la actividad nerviosa de por medio mientras le barrenan una pantorrilla ni que con una piedra de afilar de varios kilos "remachada" alguien pueda caminar a trompicones más de 10 metros sin desgarrarse toda la pantorrilla y morir desangrado en minutos
Pero vamos, que en general tus comentarios me han hecho pensar que no era sólo la historia de una zumbada y un ingenuo (que algo de eso me parece que sigue habiendo también)

En todo caso y cmo groseramente decía un anónimo más arriba creo que la gente habría de ser más modesta a la hora de criticar cosas que quizá no sepan bien cómo funcionan. Por poner un egocéntrico ejemplo (por conocerlo bien), yo, profesor de música, estoy harto de oír "críticas" de gente que no sabe armonía, no sabe contrapunto, formas, historia ni estética musicales, rudimentos de acústica musical, no saben siquiera qué significa que una pieza esté en do mayor o menor o que sea atonal o microtonal, es que ni siquiera tienen una mínima cultura musical que les permita comprender la evolución de los lenguajes musicales occidentales, hablo de gente que no sabe que después del Renacimiento vino el Barroco, después el Neoclasicismo (o Clasicismo en música), luego el Romanticismo, etc, en resumen, ni p**a idea de arte ni de historia del arte que les permita encontrar puntos de contacto entre lenguajes y estéticas a lo largo de la historia, que les permita tener una perspectiva de lo que ya se ha hecho y cóm ose ha hecho, de por qué unos lenguajes se abandonan por explotado o se retoman por considerarlos desde un nuevo punto de vista que nadie había visto antes. En definitiva simple y llanamente no saben de l oque hablan, y aun así pretenden que al escuchar obras de Luciano Berio, Kaija Saariaho o de Elliott Carter perciben todo lo que percibo yo, que encuentran todas las ideas y sensaciones que encuentro yo, y que su veredicto "es todo la misma mierda moderna del último siglo, que podría componer un crío de 4 años" tiene la misma respetabilidad que el mío.

Pues bien, no. El gusto, como suele decirse, es igual que el culo, cada uno tiene el suyo, pero el mal gusto existe igual que los culos feos, y cada un oallá con el suyo; pero si bien el gusto de alguien no admite discusión -si gusta o no de algo es una realidad y punto, el porqué o la solidez de ese gusto ya es otro cantar- otra cosa es el juicio de valor, y para eso hay que saber de lo que se habla, hay que comprender todos los elementos en juego, sus relaciones, incluso con cosas externas, la cita, la híper e intertextualidad, que dicen ahora.
En resumen, que para valorar una obra compleja, aunque sea una mierda, por l omenos hay que comprender toda esa complejidad para concluir si lleva a alguna parte, si dice algo interesante o es puro fuego de artificio.
El conocimiento de un lenguaje artístico no da garantías de infalibilidad, pero cierta garantía sí da de que sea cual sea la valoración, al menos estará argumentada con conocimiento, preferencias estéticas y comprensión de la estética (esa rama de la filosofía del Arte tan descuidada incluso por profesionales del análisis y la crítica), morales, de carácter, capacidad de "cambio de registro" (poliglosia, que diría un viejo profesor mío) mental, y, por qué no decirlo, inteligencia y sensibilidad (no demos por sentado que todos los críticos andan muy sobrados de ningun de ellas), aparte.

Lo que quiero decri con este rollo es que es muy fácil decir que tal obra es una mierda o una obra maestra, pero que esas sentencias hay que argumentarlas, como ha hecho Balcius.


Gracias y saludos.

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