4/7/07

JEQUE´S WEDDING!!!!

Hola a todos!!!
Hoy he estado hablando con Mario, sobre la boda de Jeque (jeque´s wedding , pal que no lo haya pillao) y me ha dicho que tenia una idea para el dia de la boda, 21 de este. Ya sabeis las bromas que los amigos del novio han de tener preparadas pa animar el cotarro, mientras nos ponemos ciegos de comer, beber, etc, etc y etc.
Me dice que había pensado en que les regalaramos una camara de fotos polaroid, de esas en las que las fotos salen al instante ya en papel y un album de fotos, bien preparado, donde le indiquemos que fotos tiene que hacer el dia de la boda. Es decir, un album donde aparezca un recuadro que por ejemplo ponga "fotos con tus padres", "foto con los padrinos"....etc.
Direis, bien y donde está la gracia de todo esto, no era una broma?. Si, esto es lo más suave que se me ha ocurrido y aqui llega la bueno. La idea es que entre todos planteamos situaciones graciosas que se puedan captar durante una boda y les preparemos el album, para que los novios se dediquen a hacer esas fotos graciosas, no sé...fotos con todos los amigos, fotos haciendo el tonto (ya sabeis que esto se hace mucho en las bodas), foto comiendose un boqueron, yo que sé, lo que se nos ocurra y que sea mas o menos posible y digno de fotografiar y recordar.
Creo que otra cosa no, pero a decir tontas de este tipo no nos gana nadie!!
Así que se me ha ocurrido que podiamos utilizar el blog para ponerlas en comun y prepararlo un poco entre todos. Así que los habituales del blog y los que lo visitan y no comentan nada, diciendo que somos "mu eruditos", aqui esta la oportunidad de colaborar por una buena causa.
Un saludo
arru

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos a la "secta de Infantes",el comentario que ahora escribo no tiene nada que ver con la boda de "nosequenombre",esta relacionado con la charla de borrachuzos del otro dia,me refiero a Sudan,son un par de artículos muy recomendables,cuando tengais tiempo los leeis,vale la pena.

¿Darfur? Es el petróleo, tontito...

F. William Engdahl Global Research

Para parafrasear la famosa pulla durante los debates presidenciales de USA de 1992, cuando un desconocido William Jefferson Clinton le dijo al presidente de aquel entonces George Herbert Walker Bush: “Es la economía, tontito,” la preocupación actual de este gobierno en Washington por Darfur en el sur de Sudán no es, si la miramos más de cerca, una preocupación genuina por el genocidio contra las gentes en esa parte más pobre de una parte pobre de una sección desamparada de África.
No. “Es el petróleo, tontito.”
Se trata de una historia de una dimensión cínica adecuada a un gobierno de Washington que no ha mostrado consideración por su propio genocidio en Iraq, cuando se trata de su control sobre importantes reservas de petróleo. ¿Qué está en juego en la batalla por Darfur? El control sobre el petróleo; mucho, muchísimo petróleo.
Los argumentos para Darfur, un imponente trozo de tierra resecada por el sol en la parte sur de Sudán, ilustra la nueva Guerra Fría por el petróleo, en la que el dramático aumento de la demanda de petróleo en China para alimentar su exitoso crecimiento ha llevado a Beijing a embarcarse en una política agresiva de – irónicamente – diplomacia del dólar. Con sus más de 1,3 billones en reservas sobre todo en dólares de USA en el Banco Nacional de China, Beijing emprende una geopolítica activa de petróleo. África es un centro importante, y en África, la región central entre Sudán y Chad es una prioridad. Esto define un importante nuevo frente en lo que, desde la invasión de Iraq por USA en 2003, es una nueva Guerra Fría entre Washington y Beijing por el control de importantes fuentes de petróleo. Hasta ahora Beijing ha jugado sus cartas con algo más de destreza que Washington. Darfur es un importante campo de batalla en esta competencia por el control de petróleo en la que hay mucho en juego.
La diplomacia petrolera china
En los últimos meses, Beijing ha lanzado una serie de iniciativas orientadas a asegurar fuentes de materias primas a largo plazo en una de las regiones mejor dotadas del planeta – el continente africano. Ninguna materia prima tiene actualmente una prioridad mayor en Beijing que la garantía de fuentes de petróleo a largo plazo.
Se calcula que actualmente China recibe un 30% de su petróleo crudo de África. Eso explica una serie extraordinaria de iniciativas diplomáticas que han enfurecido a Washington. China utiliza créditos en dólares sin condiciones para lograr acceso a la vasta riqueza en materias primas de África, dejando al margen el típico juego de control de Washington a través del Banco Mundial y del FMI. ¿Quién necesita la dolorosa medicina del FMI si China ofrece condiciones fáciles y además construye carreteras y escuelas?
En noviembre del año pasado, Beijing fue la sede de una extraordinaria cumbre de 40 jefes de Estado africanos. Desplegaron literalmente la alfombra roja para los jefes, entre otros, de Argelia, Nigeria, Malí, Angola, República Centroafricana, Zambia, Sudáfrica.
China acaba de cerrar un acuerdo petrolero, que vincula a la República Popular China con las dos mayores naciones del continente – Nigeria y Sudáfrica. La CNPC [siglas en inglés de la Corporación Nacional Petrolera China] obtendrá petróleo en Nigeria, a través de un consorcio que también incluye a la South African Petroleum Co., dando acceso a China a lo que podrían ser 175.000 barriles al día en 2008. Es un acuerdo de 2.270 millones de dólares que da a la CNPC, controlada por el Estado, una participación de un 45% en un gran campo petrolífero off-shore en Nigeria. Previamente, Nigeria había sido considerada en Washington como una posesión de las principales petroleras anglo-estadounidenses, ExxonMobil, Shell y Chevron.
China se ha mostrado generosa en el otorgamiento de préstamos a tasas de interés reducido, sin intereses o concesiones directas a algunos de los países deudores más pobres de África. Los préstamos han sido destinados a la infraestructura, incluyendo carreteras, hospitales, y escuelas, en agudo contraste con la brutal austeridad de las exigencias del FMI y del Banco Mundial. En 2006 China asignó más de 8.000 millones de dólares a Nigeria, Angola y Mozambique, en comparación con 2.300 millones a toda África subsahariana del Banco Mundial. Ghana está negociando un préstamo chino para la electrificación de 1.200 millones de dólares. A diferencia del Banco Mundial, un brazo de facto de la política económica externa de USA, China es hábil al no condicionar sus préstamos.
Esta diplomacia china relacionada con el petróleo ha llevado a la extraña acusación de Washington de que Beijing trata de “asegurarse de petróleo en las fuentes,” algo que ha caracterizado la política exterior de Washington desde hace por lo menos un siglo.
Ninguna fuente de petróleo ha estado últimamente más en la mira del conflicto petrolero China-USA que Sudán, donde se encuentra Darfur.
Riquezas petrolíferas de Sudán
La CNPC de Beijing, es el mayor inversionista extranjero en Sudán, con unos 5.000 millones de dólares en el desarrollo de campos petrolíferos. Desde 1999, China ha invertido por lo menos 15.000 millones de dólares en Sudán. Posee el 50% de una refinería de petróleo cerca de Jartum junto con el gobierno sudanés. Los campos petrolíferos están concentrados en el sur, donde tiene lugar una guerra civil que hierve a fuego lento desde hace tiempo, financiada en parte clandestinamente por USA, para separar el sur del norte islámico centrado en Jartum.
CNPC construyó un oleoducto desde sus bloques de concesión 1, 2 y 4 en el sur de Sudán, a una nueva terminal en Port Sudan en el Mar Rojo desde donde el petróleo es embarcado hacia China en buques cisterna. Un ocho por ciento del petróleo chino proviene ahora del sur de Sudán. China recibe hasta entre un 65% y un 80% de los 500.000 barriles de petróleo por día producidos por Sudán. Sudán fue el año pasado su cuarta fuente por su tamaño de petróleo extranjero. En 2006, China sobrepasó a Japón para convertirse en el segundo importador del mundo de petróleo después de USA, importando 6,5 millones de barriles del oro negro por día. Con un crecimiento de su demanda de petróleo que se calcula en un 30% por año, China sobrepasará a USA en la demanda de importación de petróleo en unos pocos años. Esa realidad es el motor que impulsa la política exterior de Beijing en África. (Fuente: USAID)
Una mirada a las concesiones petroleras en el sur de Sudán muestra que la CNPC china tiene derechos al bloque 6 que se extiende en Darfur, cerca de la frontera con Chad y la República Centroafricana. En abril de 2005, el gobierno de Sudán anunció que había encontrado petróleo en el sur de Darfur, donde se estima que podrá bombear, cuando sea desarrollado, 500.000 barriles por día. La prensa mundial olvidó mencionar ese hecho vital al informar sobre el conflicto de Darfur.
Uso de la acusación de genocidio para militarizar la región petrolífera de Sudán
El genocidio fue el tema preferido, y Washington fue el director de orquesta. Curiosamente, mientras todos los observadores reconocen que Darfur ha sufrido un gran desplazamiento humano y miseria humana y decenas de miles, o hasta 300.000 muertes en los últimos años, sólo Washington y las ONG que le son cercanas, utilizan la expresión incriminante “genocidio” cuando hablan de Darfur. Si logran conseguir una aceptación popular de la acusación de genocidio, abren la posibilidad para una drástica intervención de “cambio de régimen” por la OTAN y de facto por Washington en los asuntos soberanos de Sudán.
El tema de genocidio es utilizado, con un respaldo a la escala de Hollywood por gente como las estrellas pop al estilo de George Clooney, para orquestar el caso para una ocupación de facto de la región por la OTAN. Hasta ahora el gobierno de Sudán lo ha rehusado vehementemente, cosa que no sorprende.
El gobierno de USA utiliza repetidamente la palabra “genocidio” para referirse a Darfur. Es el único gobierno que lo hace. La Secretaria Adjunta de Estado de USA, Ellen Sauerbrey, jefe del Buró de Población, Refugiados y Migración, dijo durante una entrevista en línea de USINFO [Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado] el 17 de noviembre pasado: “El continuo genocidio en Darfur, Sudán – una ‘brutal violación’ de los derechos humanos – está entre los principales temas de preocupación internacionales para USA.” El gobierno de Bush sigue insistiendo en que el genocidio ha estado ocurriendo en Darfur desde 2003, a pesar de que una misión de la ONU formada por un panel de seis miembros, dirigido por el juez italiano Antonio Cassese, informó en 2004 que no se ha cometido genocidio en Darfur, sino que más bien se han cometido graves abusos de los derechos humanos. Pidieron juicios por crímenes de guerra.
Mercaderes de la muerte
USA, actuando a través de aliados sustitutos en Chad y en Estados vecinos ha entrenado y armado al Ejército de Liberación Popular de Sudán (SPLA), dirigido hasta su muerte en julio de 2005, por John Garang, entrenado en la escuela de las Fuerzas Especiales de USA en Fort Benning, Georgia.
Al inundar de armas primero el sur de Sudán en su parte oriental y desde el descubrimiento de petróleo en Darfur, también esa región, Washington avivó el conflicto que condujo a decenas de miles de muertos y a varios millones forzados a huir de sus hogares. Eritrea alberga y apoya al SPLA, al grupo NDA [sigla en inglés por Alianza Democrática Nacional] que aglutina a la oposición, y a los rebeldes del Frente Oriental y de Darfur.
Hay dos grupos rebeldes que combaten en la región de Darfur de Sudán contra el gobierno central de Jartum del presidente Omar al-Bashir – el Movimiento Justicia por la Igualdad (JEM) y el más grande Ejército por la Liberación de Sudán (SLA).
En febrero de 2003, el SLA lanzó ataques contra posiciones del gobierno de Sudán en la región de Darfur. El Secretario General del SLA, Minni Arkou Minnawi, llamó a la lucha armada, acusando al gobierno de ignorar a Darfur. “El objetivo del SLA es crear un Sudán democrático unido.” En otras palabras, cambio de régimen en Sudán.
El Senado de USA adoptó una resolución en febrero de 2006 en la que solicitó tropas de la OTAN en Darfur, así como una fuerza más robusta de mantenimiento de la paz de la ONU con un mandado sólido. Un mes después, el presidente Bush también pidió fuerzas adicionales de la OTAN en Darfur. ¡Vaya!... ¿Genocidio? ¿O petróleo?
El Pentágono ha estado ocupado entrenando a oficiales militares africanos en USA, tal como lo ha hecho con oficiales latinoamericanos durante décadas. Su programa Internacional de Educación Militar y Entrenamiento (IMET) ha asegurado entrenamiento para oficiales militares de Chad, Etiopía, Eritrea, Camerún y la República Centroafricana, en efecto todos los países en la frontera con Sudán. Gran parte de las armas que han exacerbado la matanza en Darfur y en el sur han sido llevadas mediante de tenebrosos, protegidos, “mercaderes de la muerte” privados, tales como el tristemente célebre antiguo agente del KGB, ahora con oficinas en USA, Victor Bout. Bout ha sido citado repetidamente en los últimos años en relación con las ventas de armas en toda África. Extrañamente, los funcionarios del gobierno de USA no tocan sus operaciones en Texas y Florida a pesar de que está en la lista de buscados de Interpol por lavado de dinero.
La ayuda al desarrollo de USA para todo el Sub-Sahara, incluyendo a Chad, ha sido reducida fuertemente en los últimos años, mientras ha aumentado la ayuda militar. El petróleo y la rebatiña por las materias primas estratégicas es la razón evidente. La región del sur de Sudán desde el Nilo Superior a las fronteras de Chad es rica en petróleo. Washington lo supo mucho antes que el gobierno sudanés.
El proyecto petrolero de Chevron de 1974
Las principales petroleras de USA han sabido de la riqueza petrolera de Sudán desde inicios de los años setenta. En 197, Jafaar Nimeiry, jefe de Estado de Sudán, rompió con los soviéticos e invitó a Chevron a desarrollar el petróleo en Sudán. Tal vez fue un error fatal. El embajador de USA George H.W. Bush había informado personalmente a Nimeiry de fotos satelitales que indicaban petróleo en Sudán. Nimeiry tragó el anzuelo. Las guerras por el petróleo han sido la consecuencia desde entonces.
Chevron encontró grandes reservas de petróleo en el sur de Sudán. Gastó 1.200 millones de dólares para encontrar y probarlas. Ese petróleo provocó lo que llaman la segunda guerra civil de Sudán en 1983. Chevron fue objetivo de repetidos ataques y asesinatos y suspendió el proyecto en 1984. En 1992, vendió sus concesiones petroleras sudanesas. Entonces China comenzó a desarrollar los campos abandonados de Chevron en 1999 con resultados notables.
Pero Chevron no está lejos de Darfur actualmente.
Petróleo de Chad y política de oleoductos.
Chevron de Condi Rice está en el vecino Chad, junto con el otro gigante estadounidense del petróleo, ExxonMobil. Acaban de construir un oleoducto de 3.700 millones de dólares que transporta 160.000 barriles de petróleo por día desde Doba en el centro de Chad cerca del Darfur sudanés, vía Camerún a Kribi en el Océano Atlántico, con destino a refinerías en USA.
Para hacerlo, trabajaron con el “presidente vitalicio” de Chad, Idriss Deby, un déspota corrupto que ha sido acusado de entregar armas suministradas por USA a los rebeldes de Darfur. Deby se sumó a la Iniciativa Pan Sahel de Washington dirigida por el Comando Europeo del Pentágono para entrenar a sus tropas a fin de combatir al “terrorismo islámico.” La mayoría de las tribus en la región de Darfur son islámicas.
Provisto de ayuda militar, entrenamiento y armas de USA, Deby lanzó en 2004 el ataque inicial que provocó el conflicto en Darfur, utilizando a miembros de su Guardia Presidencial de elite que provienen de la provincia, suministrando vehículos todo terreno, armas y cañones antiaéreos para los rebeldes de Darfur que combaten al gobierno de Jartum en el sudoeste de Sudán. En realidad, el apoyo militar de USA a Deby ha sido el disparador para el baño de sangre en Darfur. Jartum reaccionó y la debacle resultante fue desatada con toda su trágica fuerza.
ONG respaldadas por Washington y el gobierno de USA utilizan el genocidio no demostrado como un pretexto para terminar por llevar a tropas de la ONU y de la OTAN a los yacimientos petrolíferos de Darfur y del sur de Sudán. El petróleo, no la miseria humana, está tras el renovado interés de Washington por Darfur.
La campaña por el “genocidio de Darfur” comenzó en 2003, al mismo tiempo que comenzó a fluir el petróleo por el oleoducto Chad-Camerún. USA tenía entonces una base en Chad para tratar de conseguir el petróleo de Darfur y, potencialmente, apoderarse de las nuevas fuentes chinas de petróleo. Darfur es un territorio estratégico, a horcajadas sobre Chad, la República Centroafricana, Egipto y Libia.
Los objetivos militares de USA en Darfur – y visto más ampliamente en el Cuerno de África – son servidos actualmente por el respaldo de USA y de la OTAN para las tropas de la Unión Africana en Darfur. Allí, la OTAN suministra apoyo en tierra y en los aires a las tropas de la UA que son calificadas de “neutrales” y de “mantenedores de la paz.” Sudán está en guerra en tres frentes, cada país - Uganda, Chad, y Etiopía – con una importante presencia militar de USA y continuos programas militares de USA. La guerra en Sudán involucra tanto operaciones clandestinas de USA como de facciones “rebeldes” entrenadas por USA que llegan del sur de Sudán, Chad, Etiopía y Uganda.
Deby de Chad mira también hacia China
La terminación del oleoducto financiado por USA y el Banco Mundial desde Chad a la costa de Camerún fue planificada como parte de un plan mucho más grandioso de Washington para controlar las riquezas petrolíferas de África Central de Sudán a todo el Golfo de Guinea.
Pero el pasado compinche de Washington, el Presidente Vitalicio de Chad, Idriss Deby, comenzó a mostrarse descontento con su pequeña participación en los beneficios del petróleo controlado por USA. Cuando él y el parlamento de Chad decidieron, a inicios de 2006, que utilizarían una mayor parte de los ingresos del petróleo para financiar operaciones militares y reforzar su ejército, el nuevo presidente del Banco Mundial, el arquitecto de la guerra en Iraq, Paul Wolfowitz, entró en acción para suspender los préstamos al país. Entonces, en agosto, después de que Deby lograra su reelección, creó la propia compañía petrolera de Chad, SHT, y amenazó con expulsar a Chevron y a Petronas de Malasia por no pagar impuestos adeudados, y exigió una participación de un 60% en el oleoducto de Chad. Terminó por llegar a un acuerdo con las compañías petroleras, pero soplaban vientos de cambio.
Deby también enfrenta una creciente oposición interna de un grupo rebelde de Chad, el Frente Unido por el Cambio, conocido por su nombre francés como FUC, que afirma que es secretamente financiado por Sudán. Esa región es una parte muy compleja del mundo de la guerra. El FUC se ha basado en Darfur.
Dentro de esta situación inestable, Beijing ha aparecido en Chad con un cofre lleno de dinero para la ayuda. A fines de enero, el presidente chino Hu Jintao hizo una visita de estado a Sudán y a Camerún, entre otros estados africanos. En 2006, los dirigentes chinos visitaron no menos de 48 estados africanos. En agosto de 2006 Beijing recibió al Ministro de Exteriores de Chad para conversaciones y reiniciar los lazos diplomáticos formales interrumpidos en 1997. China ha comenzado a importar petróleo de Chad así como de Sudán. No es mucho petróleo, pero si Beijing se sale con la suya, eso cambiará pronto.
En abril de este año, el Ministro de Exteriores de Chad anunció que las conversaciones con China sobre una mayor participación de China en el desarrollo petrolero de Chad “progresaban bien”. Se refirió a las condiciones que los chinos solicitan para el desarrollo petrolero, calificándolos de “sociedades más igualitarias que las que estamos acostumbrados a tener.”
La presencia económica china en Chad, irónicamente, podría resultar más efectiva en aplacar la lucha y el desplazamiento en Darfur que cualquier presencia de tropas de la Unión Africana o de la ONU. Eso no sería bien visto por algunos en Washington o en la central de Chevron, porque no conduciría a que el petróleo cayera en sus manos grasientas y ensangrentadas.
Chad y Darfur sólo son una parte del vasto esfuerzo chino por obtener “petróleo en la fuente” en toda África. El petróleo es también el factor primordial en la actual política africana de USA. El interés de George W. Bush en África incluye una nueva base de USA en Sao Tome/Príncipe a 200 kilómetros del Golfo de Guinea, desde donde puede controlar los yacimientos petrolíferos de Angola en el sur al Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Camerún y Nigeria. Es pura casualidad que son las mismas áreas en las que se concentra la reciente actividad diplomática y de inversiones china.
“El petróleo de África Occidental se ha convertido en un interés estratégico nacional para nosotros,” declaró ya en 2002 el Secretario Adjunto de Estado para África. Walter Kansteiner. Darfur y Chad no son más que una extensión de la política de USA en Iraq “por otros medios” – control del petróleo en todas partes. China disputa ese control “en todas partes,” sobre todo en África. Equivale a una nueva Guerra Fría no declarada por el petróleo.
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Y el que tenga paciencia e "inquietudes" que se lea este.


¿Qué hay detrás del "genocidio de Darfur"? Sudán: algunas aclaraciones

COMAGUER 04/07/2007

La llegada al primer plano de la actualidad diplomática mundial de la cuestión de Darfur no es producto del azar ni consecuencia de un súbito y dramático agravamiento de la conflictiva situación que existe desde hace varios años en esta provincia occidental de Sudán.
El gravísimo término de "genocidio" con respecto a Darfur fue lanzado por Colin Powell en 2004. El abuso de este término, en contradicción con la definición que se fijó por la ONU en la "Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio", adoptada el 9 de diciembre de 1948 y que entró en vigor el 12 de enero de 1951, es una constante de la política exterior de Estados Unidos desde la desaparición de la URSS, aunque fue de los primeros firmantes de dicha Convención. Pero durante los últimos años ha demostrado que se preocupa muy por encima del derecho internacional existente y prefiere acusar de este crimen a Sudán, que también es signatario, a diferencia de sus vecinos Chad, El Congo y La República Centroafricana, que no lo son.
Entonces ¿por qué está de moda -aunque esta palabra pone los pelos de punta cuando hay que hablar de sufrimientos humanos reales en poblaciones ya muy desfavorecidas-, el "genocidio de Darfur"?
Un catedrático estadounidense, Alex Waal, que examinó recientemente esta cuestión, concluye que si hay "genocidio" en Darfur entonces también hay "genocidio" en El Congo, Burundi, Uganda, Nigeria y varios países más.
Alex Waal es director del Programa de Investigación de Ciencias Sociales de Nueva York y miembro de Global Equity Initiative de Harvard. Ha publicado dos libros muy documentados sobre Darfur en los que estudia las particularidades sociales, étnicas y culturales de los habitantes de este país, particularidades reales y de una gran diversidad pero que no tienen nada que ver con la imagen, ridícula y sin fundamento según él, mostrada por los dóciles medios de comunicación, según la cual los habitantes de Darfur serían "africanos" víctimas "de árabes" con el siguiente sobrentendido devastador: los darfureños serían "africanos buenos" víctimas de "árabes malvados", incluyendo al gobierno de Jartum. (Que los árabes cruzaron el Mar Rojo y se instalaron en Sudán es un hecho histórico, pero se remonta a la época de Mahoma y ha habido tiempo para que se hayan mezclado). Por lo tanto hay dos formas de hablar de Darfur:
• La forma humanitaria: en una región pobre de un país pobre, una "guerra civil" causa terribles sufrimientos a los seres humanos.
• La forma política: Sudán está en el tablero de las rivalidades entre grandes potencias, con Estados Unidos a la cabeza, que quieren hacer caer el régimen sudanés actual y la "guerra civil" no es únicamente -ni mucho menos- el hecho de que los ciudadanos sudaneses se maten entre sí.
No vamos a demorarnos en el primer método, utilizado por las ONG generales como Amnistía Internacional, MSF, la Cruz Roja y tantas otras, o por ONG específicas que se crearon para las necesidades de esta causa y buscan sobre todo una influencia en la opinión pública occidental con el fin de preparar y aprobar las acciones políticas y militares -secretas y/o públicas- contra el poder sudanés que proyectan o ya han emprendido sus gobiernos. El montaje, experimentado en Yugoslavia, ya es bien conocido actualmente.
¿Por qué este interés por Sudán?
Sudán es el país más grande de África; poco poblado: 33 millones de habitantes en un gran territorio –unas 5 veces Francia-, poco industrializado, poco equipado –sólo hay una carretera asfaltada- y sometido a una enorme presión del aparato imperialista occidental (como demostró la rápida visita oficial de Bernard Kouchner a Jartum apenas un mes después de su nombramiento como ministro de Asuntos Exteriores del gobierno francés).
Entre el trópico y el ecuador, el país se extiende sobre más de 2.500 kilómetros de norte a sur y en el alto valle del Nilo, que en su territorio se subdivide en dos grandes afluentes, el Nilo blanco que toma su fuente muy al sur del país y el Nilo azul, que viene de Etiopía, constituye la columna vertebral de este gran conjunto y concentra la mayoría de la población, incluida la enorme Jartum que reúne más de 7 millones de habitantes. Es un país diverso tanto por sus climas y relieves como por sus poblaciones y culturas; y sin embargo, parafraseando a Galileo, existe.
Existe:
• Porque siempre "ha sido" a lo largo de toda su historia, excepto un breve período en el que estuvo integrado en un imperio del Nilo que habría ejercido su poder sobre la totalidad de la inmensa cuenca fluvial.
• Porque escapó a los brotes de divisiones tribales que en el África occidental condujeron, con el claro apoyo del colonialismo europeo y sobre todo francés, al desmembramiento territorial.
• Porque, al contrario, el colonizador británico hizo todo para evitar que en el momento de la descolonización los oficiales revolucionarios egipcios extendieran su poder sobre Sudán.
• Porque tiene dos factores de unificación: el Islam, religión de alrededor de un 60% de la población, y la lengua árabe, también mayoritaria, y sin embargo estos dos factores de unificación no condujeron a la eliminación de las minorías lingüísticas culturales y religiosas, ni tampoco a un bloque musulmán unificado; las pertenencias tribales siguen vivas.
Así, Sudán es un país africano mayoritariamente musulmán y de lengua árabe que a través de la resistencia al colonialismo en primer lugar y enfrentado después, tras la descolonización, a fuertes tendencias secesionistas tanto al sur como al noreste, en el combate y en conflictos que superaron con creces la intensidad del de Darfur, se forjó una unidad. ¡Pero se debería recordar en Washington y otros lugares que el camino de la unidad nacional nunca es una senda de rosas!
Su estallido, de interés secundario para el imperialismo mientras sus riquezas naturales eran difíciles de explotar (vista la inmensidad del territorio y la pobreza o inexistencia de redes de transporte), pasa a ser un asunto primordial a partir del momento en que estas riquezas, en primer lugar el petróleo, son prometedoras, explotables y comienzan a serlo por compañías extranjeras que para la mayoría no son compañías "occidentales".
El imperialismo occidental, pues, emprendió una acción multiforme, que no excluye las rivalidades como es el caso entre Francia y Estados Unidos, destinada a favorecer la secesión de distintas provincias, es decir, la "somalización" del país, la destrucción del estado y la instalación de un caos donde el poder sería recogido por bandas armadas que vivirían de las tasas de las exportaciones (como ocurre con el opio afgano). Pero esta segunda perspectiva aún está lejana y no parece apenas realizable sin una intervención militar estadounidense masiva.
Este tipo de acción fracasó al sur (véase más adelante) pero podría reanudarse con motivo de un referéndum, previsto por los acuerdos de paz para antes de 2008, que ha sido comprometido en Darfur tan pronto como la calma vuelva de nuevo al sur.
Algunas referencias históricas
La historia de Sudán es larga y compleja y nuestra intención aquí no es hacer un resumen breve, pero algunos episodios de la historia contemporánea que fueron los factores de la unidad sudanesa merecen destacarse.
Colonizado por Gran Bretaña, este país era poco conocido en Francia y las publicaciones en lengua francesa que lo concernían eran escasas. Existió un "Sudán francés" pero en el momento de la descolonización fue reemplazado por el actual Malí. Su brusca aparición en los medios de comunicación galos, hasta el punto de que en el debate de los asuntos internacionales de la campaña presidencial francesa fue una de las raras cuestiones abordadas y de la manera más consensual por los dos finalistas, sería sorprendente si no revelara que existe una operación muy bien organizada.
El imperio del Mahdi: la expulsión del colonizador
Adjunto al imperio otomano a principios del siglo XIX, Sudán fue uno de los países desgajado por el imperialismo británico en expansión para ejercer su control estratégico sobre la ruta de la India: En efecto, Sudán tiene 700 kilómetros de costa en la orilla occidental del Mar Rojo.
Antes hubo que tomar el control de Egipto después de una larga confrontación con Francia que no terminó hasta 1881. La influencia británica sobre Sudán era difícil y sólo fue efectiva después de una guerra sangrienta. El jefe sudanés Muhammad Ahmad Ibn Abdallah, llamado el Mahdi, dirigió la resistencia en nombre del Islam porque, excepto en el sur, Sudán se islamizó desde hace mucho tiempo y es un país de tránsito para todos los peregrinos que llegan del África subsahariana de camino hacia la Meca. El colonizador se instaló en Jartum donde el general inglés Gordon dirigía una guarnición angloegipcia. El 26 de enero de 1885 las tropas del Mahdi se apoderaron de Jartum, mataron al general Gordon y pusieron fin totalmente a la nueva tutela angloegipcia sobre el país. Este episodio se cuenta, desde la visión británica colonialista, en la película "Jartum" (1966).
Sudán se convirtió entonces en un estado islamista independiente y permaneció así durante 14 años. Pero se agotaba en conflictos con sus vecinos Egipto y Etiopía, que intentaban someterlo a sus leyes, y una nueva campaña militar de 3 años (1896-1899) permitió a Gran Bretaña derribar el régimen del Mahdi. Pero no consiguió pacificar el país y surgieron numerosas rebeliones, tanto al norte donde eran animadas por los islamistas como al sur donde las poblaciones estaban cristianizadas.
El régimen de Neimeiry
Nada más derrotar a la monarquía egipcia, para evitar a toda costa una anexión de Sudán a los oficiales nasserianos progresistas, Gran Bretaña concedió la independencia al país. Sin embargo, dado que no hubo una lucha de liberación centralizada, no surgió el poder político nacional hasta la estabilización realizada por el gobierno militar del General Neimeiry, que permaneció a la cabeza del estado desde 1969 hasta 1985.
Aunque llegó al poder en compañía de los comunistas, Neimeiry los descartó y el régimen siguió, en la política internacional, una evolución paralela a la del régimen egipcio que no se caracteriza ni por un compromiso tercermundista ni por una posición neutral. Pero a pesar de su tamaño y su diversidad geográfica, cultural y étnica, Sudán permaneció unido y se respetaba a Neimeiry en todo el mundo por haber reintegrado al juego político nacional a las regiones secesionistas del sur dotando al país de una Constitución federal que daba amplios poderes a las regiones.
El régimen de Al Bashir
Neimeiry fue derrocado por un golpe de Estado sin derramamiento de sangre y la situación siguió siendo inestable hasta 1989 cuando, el 30 de junio, un nuevo golpe de Estado militar llevó al poder al general Omar Hassan Ahmed Al Bachir. Signo de los tiempos: el nuevo gobierno está apoyado por un movimiento islamista: el Frente Nacional Islámico (FNI) de Hassan Turabi. Al Bachir todavía está hoy a la cabeza del país y, contrariamente a la imagen que se ha dado en el exterior, el régimen no es un régimen islamista radical. De hecho, el FNI no reúne ni a todos los musulmanes –los practicantes- ni tampoco a todos los islamistas -los musulmanes que quieren hacer del Islam la ley del estado-, que están organizados en otros grupos políticos y el ejército escapa ampliamente a su influencia. El nuevo poder no se dejó controlar por el FNI. Turabi fue descartado progresivamente del centro del poder y aunque la "Sharia" [1] está inscrita oficialmente en la Constitución, los militares se guardan de todo exceso doctrinal porque son plenamente conscientes de que el mantenimiento de la unidad del país requiere el respeto a su diversidad de lenguas y religiones. Al Turabi, después de haber ocupado importantes funciones en el régimen, terminó en prisión en 2001.
La verdadera razón de que Occidente, y Estados Unidos en particular, hayan puesto en primer plano al régimen sudanés, es el apoyo político que dio a Iraq en el momento de la guerra del Golfo.
Sin volver a entrar en el relato de la historia del Sudán contemporáneo, hay que señalar que los distintos regímenes que se suceden, aunque toman el poder por la fuerza, después se hacen confirmar en el gobierno por elecciones; y que el federalismo, establecido por la Constitución de 1975 y ampliado por una nueva Constitución en 1999, permanece como la forma de organización del país. A pesar de las rebeliones regionales al sur y nordeste, nunca se cuestionó la unidad del país, ni en el interior ni en el exterior; ninguno de sus vecinos ha intervenido, si no es de manera clandestina, contra Sudán.
Guerras civiles en Sudán: silencio sobre unas, guirigay sobre otras
De las rebeliones regionales, la más importante se desarrolló en el sur a partir de 1990. En realidad sólo era la reactivación de una antigua oposición que resucitó por la llegada al poder en Jartum de los islamistas. En el conflicto anterior entre las regiones del sur donde el Islam es minoritario, la población era mayoritariamente de cristianos y animistas (sin separación neta entre las dos prácticas religiosas) y el poder central se había abolido en 1975 por los acuerdos de Addis Abeba y la instauración de la Constitución federal. Pero la nueva guerra civil no produjo una intensa actividad informativa en Occidente por la simple y buena razón de que tenía importantes apoyos en el propio occidente: los cristianos fundamentalistas de Estados Unidos y los sionistas, unos y otros, se dedicaban a satanizar al "régimen islamista de Jartum" con la esperanza secreta de conseguir la división del país y a la independencia del sur.
El Movimiento para la Liberación de Sudán (MPLS) y su brazo armado, el APLS estaban dirigidos por John Garang, un oficial formado en Estados Unidos, y gozaban de numerosas simpatías en el extranjero: Estados Unidos, por supuesto, Israel y la Uganda vecina por donde llegaban armas y municiones. Pero estas simpatías no se detienen en la ideología. El sur de Sudán contiene importantes riquezas petroleras. Las primeras prospecciones y descubrimientos fueron obra de sociedades occidentales capitaneadas por la estadounidense "Chevron", que dirigió las exploraciones al mismo tiempo en los litorales del Mar Rojo y en el sur, pero la guerrilla del sur impedía la continuación de esta actividad y "Chevron" y "Total" abandonaron la misión.
Ahora bien, para poder vender el petróleo del sur de Sudán en el mercado mundial es necesario cruzar el centro y el norte del país y llegar al Mar Rojo. Entonces, si el poder central no deja pasar el petróleo entre los yacimientos del sur y el Mar Rojo, es inútil desde el punto de vista de una multinacional estadounidense o europea cuya primera preocupación no es el desarrollo de Sudán, sino la extracción. Entonces puede germinar la idea de derrocar el régimen sudanés y utilizar a la guerrilla del sur para debilitarlo. Una guerra civil de este tipo que podía favorecer al capitalismo occidental, no suscitó ninguna conmiseración en nuestros medios de comunicación ni ningún proyecto de "guerra humanitaria" como la que se desarrollaba en la misma época en Yugoslavia. Esa guerra sudanesa existió y causó grandes pérdidas humanas e importantes desplazamientos de población, pero el imperialismo que la favorecía bajo cuerda no le dio mucha publicidad. El único acto de guerra imperialista directo fue el bombardeo, decidido por Clinton, de una fábrica de medicamentos de Jartum supuesta productora de armas biológicas y el pretexto era la presencia en suelo sudanés de "terroristas islamistas" acusados -con razón o sin ella- de estar implicados en el primer atentado contra el World Trade Center de Nueva York (1993).
El petróleo une en vez de dividir
Sin embargo, a pesar de la guerra civil que se prolonga y ocasiona decenas de millares de víctimas, progresivamente se establece la salida de la crisis. El gobierno sudanés abre la puerta a nuevas compañías petroleras: chinas, malasias e indonesias. Éstas reanudan las prospecciones en el sur, comienzan la explotación y se lanzan, de acuerdo con el gobierno, a la construcción de un oleoducto que conduce el petróleo en primer lugar a Jartum donde construyen una refinería y a continuación hacia un nuevo puerto petrolero en el Mar Rojo al sur de Port Sudán. Al mismo tiempo se establece un acuerdo de reparto de las rentas petroleras entre la región productora y el poder central. Así, las condiciones para la paz civil se van reuniendo progresivamente y en 2002 se firma el acuerdo entre el MPLS y el gobierno de Jartum. John Garang, que morirá muy poco después en un accidente de helicóptero rápidamente archivado -quizá demasiado rápidamente-, oficialmente debido a malas condiciones atmosféricas, fue nombrado vicepresidente de Sudán y el país pasó a ser, desde 1999, un protagonista -de tamaño medio por el momento pero las prospecciones continúan y son prometedoras- del mercado petrolero mundial ante la nariz y las barbas de las multinacionales estadounidenses.
Pacificado el sur, Darfur entra en escena
Para los estrategas en desestabilización de Washington Darfur es un auténtico caso de manual. Una región alejada de la capital, mal conectada al resto del país por carreteras que no siempre son practicables, más fácil de acceso para sus vecinos Chad y Libia que para el poder central, una región portadora de promesas petroleras y con una guerra civil conducida por dos grupos rivales que tienen más veleidades de participar en el reparto de una futura tarta petrolera que de independencia política. La elección está clara: hay que hacer que el absceso madure para intervenir cada vez más abiertamente. Por supuesto se puede, sin demora, hacer que lleguen las armas a los rebeldes por el oeste y por Chad -con Francia como copiloto- cuyo dictador, que también mantiene muy buenas relaciones con Estados Unidos, se presta de buen grado a este juego apoyando a uno de los dos grupos rebeldes: el MJE. Pero hay que dar más fuerte. Por tanto, se clasifica a Sudán entre los "países peligrosos", se emprende la campaña mediática mundial para imbuir la idea de la necesidad y la intervención está lanzada. Se puede fechar el día de 2004 en el que Colin Powell lanzó el arma de destrucción política masiva: la acusación de "genocidio". De esta forma consagró el éxito de la campaña antisudanesa lanzada por el lobby sionista de Estados Unidos y ratificada por el Congreso estadounidense. Éste adoptó, efectivamente, el Sudan Peace Act, firmado por Bush en octubre de 2002, que concedía al Departamento de Estado los medios financieros para sus intervenciones "humanitarias" a la vez que sancionaba económicamente a Sudán.
A partir de esa fecha el proyecto de intervención militar-humanitaria es patente y oficial. Frente él, el gobierno sudanés resiste. Acepta la presencia de tropas de la Unión Africana en Darfur pero rechaza la presencia de cascos azules de la ONU ya que, como se verificó en el sur de Líbano después del ataque israelí de 2006, los soldados de la ONU son casi todos de países de la OTAN. También ve claramente que el Pentágono está, desde el principio de la "guerra contra el terrorismo", asentándose cada vez más firmemente en África oriental: base militar en Yibuti (en instalaciones amablemente puestas a disposición por el ejército francés) y después el bombardeo de Somalia y la invasión etíope del territorio bajo dirección estadounidense. Sabe por experiencia que el régimen ugandés, que aportó un apoyo regular al MPLS y al APLS durante la rebelión del sur, es un aliado fiel de Estados Unidos y que los servicios secretos y las agencias de seguridad israelíes están allí muy activos. Sabe que Chad, país considerado como el más corrupto de África por Transparency Internacional, se arrimó mucho a Estados Unidos desde que "Exxon" explota el petróleo chadiano. Egipto no le es hostil pero también se alinea con Estados Unidos. Sudán está prácticamente acorralado.
Entonces el gobierno va a negociar con los rebeldes de Darfur para llegar a un acuerdo de paz muy completo que concede numerosos derechos económicos y sociales a las regiones de Darfur. Este acuerdo de paz establecido en tres lenguas: árabe, francés e inglés, podría servir de modelo para la salida de crisis en numerosos países donde existen conflictos similares. Desgraciadamente uno de los grupos rebeldes, el MJE, apoyado por el régimen chadiano, se ha negado a firmarlo y la paz no volverá.

Anónimo dijo...

Saludos a la "secta de Infantes",el comentario que ahora escribo no tiene nada que ver con la boda de "nosequenombre",esta relacionado con la charla de borrachuzos del otro dia,me refiero a Sudan,son un par de artículos muy recomendables,cuando tengais tiempo los leeis,vale la pena.

¿Darfur? Es el petróleo, tontito...

F. William Engdahl Global Research

Para parafrasear la famosa pulla durante los debates presidenciales de USA de 1992, cuando un desconocido William Jefferson Clinton le dijo al presidente de aquel entonces George Herbert Walker Bush: “Es la economía, tontito,” la preocupación actual de este gobierno en Washington por Darfur en el sur de Sudán no es, si la miramos más de cerca, una preocupación genuina por el genocidio contra las gentes en esa parte más pobre de una parte pobre de una sección desamparada de África.
No. “Es el petróleo, tontito.”
Se trata de una historia de una dimensión cínica adecuada a un gobierno de Washington que no ha mostrado consideración por su propio genocidio en Iraq, cuando se trata de su control sobre importantes reservas de petróleo. ¿Qué está en juego en la batalla por Darfur? El control sobre el petróleo; mucho, muchísimo petróleo.
Los argumentos para Darfur, un imponente trozo de tierra resecada por el sol en la parte sur de Sudán, ilustra la nueva Guerra Fría por el petróleo, en la que el dramático aumento de la demanda de petróleo en China para alimentar su exitoso crecimiento ha llevado a Beijing a embarcarse en una política agresiva de – irónicamente – diplomacia del dólar. Con sus más de 1,3 billones en reservas sobre todo en dólares de USA en el Banco Nacional de China, Beijing emprende una geopolítica activa de petróleo. África es un centro importante, y en África, la región central entre Sudán y Chad es una prioridad. Esto define un importante nuevo frente en lo que, desde la invasión de Iraq por USA en 2003, es una nueva Guerra Fría entre Washington y Beijing por el control de importantes fuentes de petróleo. Hasta ahora Beijing ha jugado sus cartas con algo más de destreza que Washington. Darfur es un importante campo de batalla en esta competencia por el control de petróleo en la que hay mucho en juego.
La diplomacia petrolera china
En los últimos meses, Beijing ha lanzado una serie de iniciativas orientadas a asegurar fuentes de materias primas a largo plazo en una de las regiones mejor dotadas del planeta – el continente africano. Ninguna materia prima tiene actualmente una prioridad mayor en Beijing que la garantía de fuentes de petróleo a largo plazo.
Se calcula que actualmente China recibe un 30% de su petróleo crudo de África. Eso explica una serie extraordinaria de iniciativas diplomáticas que han enfurecido a Washington. China utiliza créditos en dólares sin condiciones para lograr acceso a la vasta riqueza en materias primas de África, dejando al margen el típico juego de control de Washington a través del Banco Mundial y del FMI. ¿Quién necesita la dolorosa medicina del FMI si China ofrece condiciones fáciles y además construye carreteras y escuelas?
En noviembre del año pasado, Beijing fue la sede de una extraordinaria cumbre de 40 jefes de Estado africanos. Desplegaron literalmente la alfombra roja para los jefes, entre otros, de Argelia, Nigeria, Malí, Angola, República Centroafricana, Zambia, Sudáfrica.
China acaba de cerrar un acuerdo petrolero, que vincula a la República Popular China con las dos mayores naciones del continente – Nigeria y Sudáfrica. La CNPC [siglas en inglés de la Corporación Nacional Petrolera China] obtendrá petróleo en Nigeria, a través de un consorcio que también incluye a la South African Petroleum Co., dando acceso a China a lo que podrían ser 175.000 barriles al día en 2008. Es un acuerdo de 2.270 millones de dólares que da a la CNPC, controlada por el Estado, una participación de un 45% en un gran campo petrolífero off-shore en Nigeria. Previamente, Nigeria había sido considerada en Washington como una posesión de las principales petroleras anglo-estadounidenses, ExxonMobil, Shell y Chevron.
China se ha mostrado generosa en el otorgamiento de préstamos a tasas de interés reducido, sin intereses o concesiones directas a algunos de los países deudores más pobres de África. Los préstamos han sido destinados a la infraestructura, incluyendo carreteras, hospitales, y escuelas, en agudo contraste con la brutal austeridad de las exigencias del FMI y del Banco Mundial. En 2006 China asignó más de 8.000 millones de dólares a Nigeria, Angola y Mozambique, en comparación con 2.300 millones a toda África subsahariana del Banco Mundial. Ghana está negociando un préstamo chino para la electrificación de 1.200 millones de dólares. A diferencia del Banco Mundial, un brazo de facto de la política económica externa de USA, China es hábil al no condicionar sus préstamos.
Esta diplomacia china relacionada con el petróleo ha llevado a la extraña acusación de Washington de que Beijing trata de “asegurarse de petróleo en las fuentes,” algo que ha caracterizado la política exterior de Washington desde hace por lo menos un siglo.
Ninguna fuente de petróleo ha estado últimamente más en la mira del conflicto petrolero China-USA que Sudán, donde se encuentra Darfur.
Riquezas petrolíferas de Sudán
La CNPC de Beijing, es el mayor inversionista extranjero en Sudán, con unos 5.000 millones de dólares en el desarrollo de campos petrolíferos. Desde 1999, China ha invertido por lo menos 15.000 millones de dólares en Sudán. Posee el 50% de una refinería de petróleo cerca de Jartum junto con el gobierno sudanés. Los campos petrolíferos están concentrados en el sur, donde tiene lugar una guerra civil que hierve a fuego lento desde hace tiempo, financiada en parte clandestinamente por USA, para separar el sur del norte islámico centrado en Jartum.
CNPC construyó un oleoducto desde sus bloques de concesión 1, 2 y 4 en el sur de Sudán, a una nueva terminal en Port Sudan en el Mar Rojo desde donde el petróleo es embarcado hacia China en buques cisterna. Un ocho por ciento del petróleo chino proviene ahora del sur de Sudán. China recibe hasta entre un 65% y un 80% de los 500.000 barriles de petróleo por día producidos por Sudán. Sudán fue el año pasado su cuarta fuente por su tamaño de petróleo extranjero. En 2006, China sobrepasó a Japón para convertirse en el segundo importador del mundo de petróleo después de USA, importando 6,5 millones de barriles del oro negro por día. Con un crecimiento de su demanda de petróleo que se calcula en un 30% por año, China sobrepasará a USA en la demanda de importación de petróleo en unos pocos años. Esa realidad es el motor que impulsa la política exterior de Beijing en África. (Fuente: USAID)
Una mirada a las concesiones petroleras en el sur de Sudán muestra que la CNPC china tiene derechos al bloque 6 que se extiende en Darfur, cerca de la frontera con Chad y la República Centroafricana. En abril de 2005, el gobierno de Sudán anunció que había encontrado petróleo en el sur de Darfur, donde se estima que podrá bombear, cuando sea desarrollado, 500.000 barriles por día. La prensa mundial olvidó mencionar ese hecho vital al informar sobre el conflicto de Darfur.
Uso de la acusación de genocidio para militarizar la región petrolífera de Sudán
El genocidio fue el tema preferido, y Washington fue el director de orquesta. Curiosamente, mientras todos los observadores reconocen que Darfur ha sufrido un gran desplazamiento humano y miseria humana y decenas de miles, o hasta 300.000 muertes en los últimos años, sólo Washington y las ONG que le son cercanas, utilizan la expresión incriminante “genocidio” cuando hablan de Darfur. Si logran conseguir una aceptación popular de la acusación de genocidio, abren la posibilidad para una drástica intervención de “cambio de régimen” por la OTAN y de facto por Washington en los asuntos soberanos de Sudán.
El tema de genocidio es utilizado, con un respaldo a la escala de Hollywood por gente como las estrellas pop al estilo de George Clooney, para orquestar el caso para una ocupación de facto de la región por la OTAN. Hasta ahora el gobierno de Sudán lo ha rehusado vehementemente, cosa que no sorprende.
El gobierno de USA utiliza repetidamente la palabra “genocidio” para referirse a Darfur. Es el único gobierno que lo hace. La Secretaria Adjunta de Estado de USA, Ellen Sauerbrey, jefe del Buró de Población, Refugiados y Migración, dijo durante una entrevista en línea de USINFO [Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado] el 17 de noviembre pasado: “El continuo genocidio en Darfur, Sudán – una ‘brutal violación’ de los derechos humanos – está entre los principales temas de preocupación internacionales para USA.” El gobierno de Bush sigue insistiendo en que el genocidio ha estado ocurriendo en Darfur desde 2003, a pesar de que una misión de la ONU formada por un panel de seis miembros, dirigido por el juez italiano Antonio Cassese, informó en 2004 que no se ha cometido genocidio en Darfur, sino que más bien se han cometido graves abusos de los derechos humanos. Pidieron juicios por crímenes de guerra.
Mercaderes de la muerte
USA, actuando a través de aliados sustitutos en Chad y en Estados vecinos ha entrenado y armado al Ejército de Liberación Popular de Sudán (SPLA), dirigido hasta su muerte en julio de 2005, por John Garang, entrenado en la escuela de las Fuerzas Especiales de USA en Fort Benning, Georgia.
Al inundar de armas primero el sur de Sudán en su parte oriental y desde el descubrimiento de petróleo en Darfur, también esa región, Washington avivó el conflicto que condujo a decenas de miles de muertos y a varios millones forzados a huir de sus hogares. Eritrea alberga y apoya al SPLA, al grupo NDA [sigla en inglés por Alianza Democrática Nacional] que aglutina a la oposición, y a los rebeldes del Frente Oriental y de Darfur.
Hay dos grupos rebeldes que combaten en la región de Darfur de Sudán contra el gobierno central de Jartum del presidente Omar al-Bashir – el Movimiento Justicia por la Igualdad (JEM) y el más grande Ejército por la Liberación de Sudán (SLA).
En febrero de 2003, el SLA lanzó ataques contra posiciones del gobierno de Sudán en la región de Darfur. El Secretario General del SLA, Minni Arkou Minnawi, llamó a la lucha armada, acusando al gobierno de ignorar a Darfur. “El objetivo del SLA es crear un Sudán democrático unido.” En otras palabras, cambio de régimen en Sudán.
El Senado de USA adoptó una resolución en febrero de 2006 en la que solicitó tropas de la OTAN en Darfur, así como una fuerza más robusta de mantenimiento de la paz de la ONU con un mandado sólido. Un mes después, el presidente Bush también pidió fuerzas adicionales de la OTAN en Darfur. ¡Vaya!... ¿Genocidio? ¿O petróleo?
El Pentágono ha estado ocupado entrenando a oficiales militares africanos en USA, tal como lo ha hecho con oficiales latinoamericanos durante décadas. Su programa Internacional de Educación Militar y Entrenamiento (IMET) ha asegurado entrenamiento para oficiales militares de Chad, Etiopía, Eritrea, Camerún y la República Centroafricana, en efecto todos los países en la frontera con Sudán. Gran parte de las armas que han exacerbado la matanza en Darfur y en el sur han sido llevadas mediante de tenebrosos, protegidos, “mercaderes de la muerte” privados, tales como el tristemente célebre antiguo agente del KGB, ahora con oficinas en USA, Victor Bout. Bout ha sido citado repetidamente en los últimos años en relación con las ventas de armas en toda África. Extrañamente, los funcionarios del gobierno de USA no tocan sus operaciones en Texas y Florida a pesar de que está en la lista de buscados de Interpol por lavado de dinero.
La ayuda al desarrollo de USA para todo el Sub-Sahara, incluyendo a Chad, ha sido reducida fuertemente en los últimos años, mientras ha aumentado la ayuda militar. El petróleo y la rebatiña por las materias primas estratégicas es la razón evidente. La región del sur de Sudán desde el Nilo Superior a las fronteras de Chad es rica en petróleo. Washington lo supo mucho antes que el gobierno sudanés.
El proyecto petrolero de Chevron de 1974
Las principales petroleras de USA han sabido de la riqueza petrolera de Sudán desde inicios de los años setenta. En 197, Jafaar Nimeiry, jefe de Estado de Sudán, rompió con los soviéticos e invitó a Chevron a desarrollar el petróleo en Sudán. Tal vez fue un error fatal. El embajador de USA George H.W. Bush había informado personalmente a Nimeiry de fotos satelitales que indicaban petróleo en Sudán. Nimeiry tragó el anzuelo. Las guerras por el petróleo han sido la consecuencia desde entonces.
Chevron encontró grandes reservas de petróleo en el sur de Sudán. Gastó 1.200 millones de dólares para encontrar y probarlas. Ese petróleo provocó lo que llaman la segunda guerra civil de Sudán en 1983. Chevron fue objetivo de repetidos ataques y asesinatos y suspendió el proyecto en 1984. En 1992, vendió sus concesiones petroleras sudanesas. Entonces China comenzó a desarrollar los campos abandonados de Chevron en 1999 con resultados notables.
Pero Chevron no está lejos de Darfur actualmente.
Petróleo de Chad y política de oleoductos.
Chevron de Condi Rice está en el vecino Chad, junto con el otro gigante estadounidense del petróleo, ExxonMobil. Acaban de construir un oleoducto de 3.700 millones de dólares que transporta 160.000 barriles de petróleo por día desde Doba en el centro de Chad cerca del Darfur sudanés, vía Camerún a Kribi en el Océano Atlántico, con destino a refinerías en USA.
Para hacerlo, trabajaron con el “presidente vitalicio” de Chad, Idriss Deby, un déspota corrupto que ha sido acusado de entregar armas suministradas por USA a los rebeldes de Darfur. Deby se sumó a la Iniciativa Pan Sahel de Washington dirigida por el Comando Europeo del Pentágono para entrenar a sus tropas a fin de combatir al “terrorismo islámico.” La mayoría de las tribus en la región de Darfur son islámicas.
Provisto de ayuda militar, entrenamiento y armas de USA, Deby lanzó en 2004 el ataque inicial que provocó el conflicto en Darfur, utilizando a miembros de su Guardia Presidencial de elite que provienen de la provincia, suministrando vehículos todo terreno, armas y cañones antiaéreos para los rebeldes de Darfur que combaten al gobierno de Jartum en el sudoeste de Sudán. En realidad, el apoyo militar de USA a Deby ha sido el disparador para el baño de sangre en Darfur. Jartum reaccionó y la debacle resultante fue desatada con toda su trágica fuerza.
ONG respaldadas por Washington y el gobierno de USA utilizan el genocidio no demostrado como un pretexto para terminar por llevar a tropas de la ONU y de la OTAN a los yacimientos petrolíferos de Darfur y del sur de Sudán. El petróleo, no la miseria humana, está tras el renovado interés de Washington por Darfur.
La campaña por el “genocidio de Darfur” comenzó en 2003, al mismo tiempo que comenzó a fluir el petróleo por el oleoducto Chad-Camerún. USA tenía entonces una base en Chad para tratar de conseguir el petróleo de Darfur y, potencialmente, apoderarse de las nuevas fuentes chinas de petróleo. Darfur es un territorio estratégico, a horcajadas sobre Chad, la República Centroafricana, Egipto y Libia.
Los objetivos militares de USA en Darfur – y visto más ampliamente en el Cuerno de África – son servidos actualmente por el respaldo de USA y de la OTAN para las tropas de la Unión Africana en Darfur. Allí, la OTAN suministra apoyo en tierra y en los aires a las tropas de la UA que son calificadas de “neutrales” y de “mantenedores de la paz.” Sudán está en guerra en tres frentes, cada país - Uganda, Chad, y Etiopía – con una importante presencia militar de USA y continuos programas militares de USA. La guerra en Sudán involucra tanto operaciones clandestinas de USA como de facciones “rebeldes” entrenadas por USA que llegan del sur de Sudán, Chad, Etiopía y Uganda.
Deby de Chad mira también hacia China
La terminación del oleoducto financiado por USA y el Banco Mundial desde Chad a la costa de Camerún fue planificada como parte de un plan mucho más grandioso de Washington para controlar las riquezas petrolíferas de África Central de Sudán a todo el Golfo de Guinea.
Pero el pasado compinche de Washington, el Presidente Vitalicio de Chad, Idriss Deby, comenzó a mostrarse descontento con su pequeña participación en los beneficios del petróleo controlado por USA. Cuando él y el parlamento de Chad decidieron, a inicios de 2006, que utilizarían una mayor parte de los ingresos del petróleo para financiar operaciones militares y reforzar su ejército, el nuevo presidente del Banco Mundial, el arquitecto de la guerra en Iraq, Paul Wolfowitz, entró en acción para suspender los préstamos al país. Entonces, en agosto, después de que Deby lograra su reelección, creó la propia compañía petrolera de Chad, SHT, y amenazó con expulsar a Chevron y a Petronas de Malasia por no pagar impuestos adeudados, y exigió una participación de un 60% en el oleoducto de Chad. Terminó por llegar a un acuerdo con las compañías petroleras, pero soplaban vientos de cambio.
Deby también enfrenta una creciente oposición interna de un grupo rebelde de Chad, el Frente Unido por el Cambio, conocido por su nombre francés como FUC, que afirma que es secretamente financiado por Sudán. Esa región es una parte muy compleja del mundo de la guerra. El FUC se ha basado en Darfur.
Dentro de esta situación inestable, Beijing ha aparecido en Chad con un cofre lleno de dinero para la ayuda. A fines de enero, el presidente chino Hu Jintao hizo una visita de estado a Sudán y a Camerún, entre otros estados africanos. En 2006, los dirigentes chinos visitaron no menos de 48 estados africanos. En agosto de 2006 Beijing recibió al Ministro de Exteriores de Chad para conversaciones y reiniciar los lazos diplomáticos formales interrumpidos en 1997. China ha comenzado a importar petróleo de Chad así como de Sudán. No es mucho petróleo, pero si Beijing se sale con la suya, eso cambiará pronto.
En abril de este año, el Ministro de Exteriores de Chad anunció que las conversaciones con China sobre una mayor participación de China en el desarrollo petrolero de Chad “progresaban bien”. Se refirió a las condiciones que los chinos solicitan para el desarrollo petrolero, calificándolos de “sociedades más igualitarias que las que estamos acostumbrados a tener.”
La presencia económica china en Chad, irónicamente, podría resultar más efectiva en aplacar la lucha y el desplazamiento en Darfur que cualquier presencia de tropas de la Unión Africana o de la ONU. Eso no sería bien visto por algunos en Washington o en la central de Chevron, porque no conduciría a que el petróleo cayera en sus manos grasientas y ensangrentadas.
Chad y Darfur sólo son una parte del vasto esfuerzo chino por obtener “petróleo en la fuente” en toda África. El petróleo es también el factor primordial en la actual política africana de USA. El interés de George W. Bush en África incluye una nueva base de USA en Sao Tome/Príncipe a 200 kilómetros del Golfo de Guinea, desde donde puede controlar los yacimientos petrolíferos de Angola en el sur al Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Camerún y Nigeria. Es pura casualidad que son las mismas áreas en las que se concentra la reciente actividad diplomática y de inversiones china.
“El petróleo de África Occidental se ha convertido en un interés estratégico nacional para nosotros,” declaró ya en 2002 el Secretario Adjunto de Estado para África. Walter Kansteiner. Darfur y Chad no son más que una extensión de la política de USA en Iraq “por otros medios” – control del petróleo en todas partes. China disputa ese control “en todas partes,” sobre todo en África. Equivale a una nueva Guerra Fría no declarada por el petróleo.
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Y el que tenga paciencia e "inquietudes" que se lea este.


¿Qué hay detrás del "genocidio de Darfur"? Sudán: algunas aclaraciones

COMAGUER 04/07/2007

La llegada al primer plano de la actualidad diplomática mundial de la cuestión de Darfur no es producto del azar ni consecuencia de un súbito y dramático agravamiento de la conflictiva situación que existe desde hace varios años en esta provincia occidental de Sudán.
El gravísimo término de "genocidio" con respecto a Darfur fue lanzado por Colin Powell en 2004. El abuso de este término, en contradicción con la definición que se fijó por la ONU en la "Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio", adoptada el 9 de diciembre de 1948 y que entró en vigor el 12 de enero de 1951, es una constante de la política exterior de Estados Unidos desde la desaparición de la URSS, aunque fue de los primeros firmantes de dicha Convención. Pero durante los últimos años ha demostrado que se preocupa muy por encima del derecho internacional existente y prefiere acusar de este crimen a Sudán, que también es signatario, a diferencia de sus vecinos Chad, El Congo y La República Centroafricana, que no lo son.
Entonces ¿por qué está de moda -aunque esta palabra pone los pelos de punta cuando hay que hablar de sufrimientos humanos reales en poblaciones ya muy desfavorecidas-, el "genocidio de Darfur"?
Un catedrático estadounidense, Alex Waal, que examinó recientemente esta cuestión, concluye que si hay "genocidio" en Darfur entonces también hay "genocidio" en El Congo, Burundi, Uganda, Nigeria y varios países más.
Alex Waal es director del Programa de Investigación de Ciencias Sociales de Nueva York y miembro de Global Equity Initiative de Harvard. Ha publicado dos libros muy documentados sobre Darfur en los que estudia las particularidades sociales, étnicas y culturales de los habitantes de este país, particularidades reales y de una gran diversidad pero que no tienen nada que ver con la imagen, ridícula y sin fundamento según él, mostrada por los dóciles medios de comunicación, según la cual los habitantes de Darfur serían "africanos" víctimas "de árabes" con el siguiente sobrentendido devastador: los darfureños serían "africanos buenos" víctimas de "árabes malvados", incluyendo al gobierno de Jartum. (Que los árabes cruzaron el Mar Rojo y se instalaron en Sudán es un hecho histórico, pero se remonta a la época de Mahoma y ha habido tiempo para que se hayan mezclado). Por lo tanto hay dos formas de hablar de Darfur:
• La forma humanitaria: en una región pobre de un país pobre, una "guerra civil" causa terribles sufrimientos a los seres humanos.
• La forma política: Sudán está en el tablero de las rivalidades entre grandes potencias, con Estados Unidos a la cabeza, que quieren hacer caer el régimen sudanés actual y la "guerra civil" no es únicamente -ni mucho menos- el hecho de que los ciudadanos sudaneses se maten entre sí.
No vamos a demorarnos en el primer método, utilizado por las ONG generales como Amnistía Internacional, MSF, la Cruz Roja y tantas otras, o por ONG específicas que se crearon para las necesidades de esta causa y buscan sobre todo una influencia en la opinión pública occidental con el fin de preparar y aprobar las acciones políticas y militares -secretas y/o públicas- contra el poder sudanés que proyectan o ya han emprendido sus gobiernos. El montaje, experimentado en Yugoslavia, ya es bien conocido actualmente.
¿Por qué este interés por Sudán?
Sudán es el país más grande de África; poco poblado: 33 millones de habitantes en un gran territorio –unas 5 veces Francia-, poco industrializado, poco equipado –sólo hay una carretera asfaltada- y sometido a una enorme presión del aparato imperialista occidental (como demostró la rápida visita oficial de Bernard Kouchner a Jartum apenas un mes después de su nombramiento como ministro de Asuntos Exteriores del gobierno francés).
Entre el trópico y el ecuador, el país se extiende sobre más de 2.500 kilómetros de norte a sur y en el alto valle del Nilo, que en su territorio se subdivide en dos grandes afluentes, el Nilo blanco que toma su fuente muy al sur del país y el Nilo azul, que viene de Etiopía, constituye la columna vertebral de este gran conjunto y concentra la mayoría de la población, incluida la enorme Jartum que reúne más de 7 millones de habitantes. Es un país diverso tanto por sus climas y relieves como por sus poblaciones y culturas; y sin embargo, parafraseando a Galileo, existe.
Existe:
• Porque siempre "ha sido" a lo largo de toda su historia, excepto un breve período en el que estuvo integrado en un imperio del Nilo que habría ejercido su poder sobre la totalidad de la inmensa cuenca fluvial.
• Porque escapó a los brotes de divisiones tribales que en el África occidental condujeron, con el claro apoyo del colonialismo europeo y sobre todo francés, al desmembramiento territorial.
• Porque, al contrario, el colonizador británico hizo todo para evitar que en el momento de la descolonización los oficiales revolucionarios egipcios extendieran su poder sobre Sudán.
• Porque tiene dos factores de unificación: el Islam, religión de alrededor de un 60% de la población, y la lengua árabe, también mayoritaria, y sin embargo estos dos factores de unificación no condujeron a la eliminación de las minorías lingüísticas culturales y religiosas, ni tampoco a un bloque musulmán unificado; las pertenencias tribales siguen vivas.
Así, Sudán es un país africano mayoritariamente musulmán y de lengua árabe que a través de la resistencia al colonialismo en primer lugar y enfrentado después, tras la descolonización, a fuertes tendencias secesionistas tanto al sur como al noreste, en el combate y en conflictos que superaron con creces la intensidad del de Darfur, se forjó una unidad. ¡Pero se debería recordar en Washington y otros lugares que el camino de la unidad nacional nunca es una senda de rosas!
Su estallido, de interés secundario para el imperialismo mientras sus riquezas naturales eran difíciles de explotar (vista la inmensidad del territorio y la pobreza o inexistencia de redes de transporte), pasa a ser un asunto primordial a partir del momento en que estas riquezas, en primer lugar el petróleo, son prometedoras, explotables y comienzan a serlo por compañías extranjeras que para la mayoría no son compañías "occidentales".
El imperialismo occidental, pues, emprendió una acción multiforme, que no excluye las rivalidades como es el caso entre Francia y Estados Unidos, destinada a favorecer la secesión de distintas provincias, es decir, la "somalización" del país, la destrucción del estado y la instalación de un caos donde el poder sería recogido por bandas armadas que vivirían de las tasas de las exportaciones (como ocurre con el opio afgano). Pero esta segunda perspectiva aún está lejana y no parece apenas realizable sin una intervención militar estadounidense masiva.
Este tipo de acción fracasó al sur (véase más adelante) pero podría reanudarse con motivo de un referéndum, previsto por los acuerdos de paz para antes de 2008, que ha sido comprometido en Darfur tan pronto como la calma vuelva de nuevo al sur.
Algunas referencias históricas
La historia de Sudán es larga y compleja y nuestra intención aquí no es hacer un resumen breve, pero algunos episodios de la historia contemporánea que fueron los factores de la unidad sudanesa merecen destacarse.
Colonizado por Gran Bretaña, este país era poco conocido en Francia y las publicaciones en lengua francesa que lo concernían eran escasas. Existió un "Sudán francés" pero en el momento de la descolonización fue reemplazado por el actual Malí. Su brusca aparición en los medios de comunicación galos, hasta el punto de que en el debate de los asuntos internacionales de la campaña presidencial francesa fue una de las raras cuestiones abordadas y de la manera más consensual por los dos finalistas, sería sorprendente si no revelara que existe una operación muy bien organizada.
El imperio del Mahdi: la expulsión del colonizador
Adjunto al imperio otomano a principios del siglo XIX, Sudán fue uno de los países desgajado por el imperialismo británico en expansión para ejercer su control estratégico sobre la ruta de la India: En efecto, Sudán tiene 700 kilómetros de costa en la orilla occidental del Mar Rojo.
Antes hubo que tomar el control de Egipto después de una larga confrontación con Francia que no terminó hasta 1881. La influencia británica sobre Sudán era difícil y sólo fue efectiva después de una guerra sangrienta. El jefe sudanés Muhammad Ahmad Ibn Abdallah, llamado el Mahdi, dirigió la resistencia en nombre del Islam porque, excepto en el sur, Sudán se islamizó desde hace mucho tiempo y es un país de tránsito para todos los peregrinos que llegan del África subsahariana de camino hacia la Meca. El colonizador se instaló en Jartum donde el general inglés Gordon dirigía una guarnición angloegipcia. El 26 de enero de 1885 las tropas del Mahdi se apoderaron de Jartum, mataron al general Gordon y pusieron fin totalmente a la nueva tutela angloegipcia sobre el país. Este episodio se cuenta, desde la visión británica colonialista, en la película "Jartum" (1966).
Sudán se convirtió entonces en un estado islamista independiente y permaneció así durante 14 años. Pero se agotaba en conflictos con sus vecinos Egipto y Etiopía, que intentaban someterlo a sus leyes, y una nueva campaña militar de 3 años (1896-1899) permitió a Gran Bretaña derribar el régimen del Mahdi. Pero no consiguió pacificar el país y surgieron numerosas rebeliones, tanto al norte donde eran animadas por los islamistas como al sur donde las poblaciones estaban cristianizadas.
El régimen de Neimeiry
Nada más derrotar a la monarquía egipcia, para evitar a toda costa una anexión de Sudán a los oficiales nasserianos progresistas, Gran Bretaña concedió la independencia al país. Sin embargo, dado que no hubo una lucha de liberación centralizada, no surgió el poder político nacional hasta la estabilización realizada por el gobierno militar del General Neimeiry, que permaneció a la cabeza del estado desde 1969 hasta 1985.
Aunque llegó al poder en compañía de los comunistas, Neimeiry los descartó y el régimen siguió, en la política internacional, una evolución paralela a la del régimen egipcio que no se caracteriza ni por un compromiso tercermundista ni por una posición neutral. Pero a pesar de su tamaño y su diversidad geográfica, cultural y étnica, Sudán permaneció unido y se respetaba a Neimeiry en todo el mundo por haber reintegrado al juego político nacional a las regiones secesionistas del sur dotando al país de una Constitución federal que daba amplios poderes a las regiones.
El régimen de Al Bashir
Neimeiry fue derrocado por un golpe de Estado sin derramamiento de sangre y la situación siguió siendo inestable hasta 1989 cuando, el 30 de junio, un nuevo golpe de Estado militar llevó al poder al general Omar Hassan Ahmed Al Bachir. Signo de los tiempos: el nuevo gobierno está apoyado por un movimiento islamista: el Frente Nacional Islámico (FNI) de Hassan Turabi. Al Bachir todavía está hoy a la cabeza del país y, contrariamente a la imagen que se ha dado en el exterior, el régimen no es un régimen islamista radical. De hecho, el FNI no reúne ni a todos los musulmanes –los practicantes- ni tampoco a todos los islamistas -los musulmanes que quieren hacer del Islam la ley del estado-, que están organizados en otros grupos políticos y el ejército escapa ampliamente a su influencia. El nuevo poder no se dejó controlar por el FNI. Turabi fue descartado progresivamente del centro del poder y aunque la "Sharia" [1] está inscrita oficialmente en la Constitución, los militares se guardan de todo exceso doctrinal porque son plenamente conscientes de que el mantenimiento de la unidad del país requiere el respeto a su diversidad de lenguas y religiones. Al Turabi, después de haber ocupado importantes funciones en el régimen, terminó en prisión en 2001.
La verdadera razón de que Occidente, y Estados Unidos en particular, hayan puesto en primer plano al régimen sudanés, es el apoyo político que dio a Iraq en el momento de la guerra del Golfo.
Sin volver a entrar en el relato de la historia del Sudán contemporáneo, hay que señalar que los distintos regímenes que se suceden, aunque toman el poder por la fuerza, después se hacen confirmar en el gobierno por elecciones; y que el federalismo, establecido por la Constitución de 1975 y ampliado por una nueva Constitución en 1999, permanece como la forma de organización del país. A pesar de las rebeliones regionales al sur y nordeste, nunca se cuestionó la unidad del país, ni en el interior ni en el exterior; ninguno de sus vecinos ha intervenido, si no es de manera clandestina, contra Sudán.
Guerras civiles en Sudán: silencio sobre unas, guirigay sobre otras
De las rebeliones regionales, la más importante se desarrolló en el sur a partir de 1990. En realidad sólo era la reactivación de una antigua oposición que resucitó por la llegada al poder en Jartum de los islamistas. En el conflicto anterior entre las regiones del sur donde el Islam es minoritario, la población era mayoritariamente de cristianos y animistas (sin separación neta entre las dos prácticas religiosas) y el poder central se había abolido en 1975 por los acuerdos de Addis Abeba y la instauración de la Constitución federal. Pero la nueva guerra civil no produjo una intensa actividad informativa en Occidente por la simple y buena razón de que tenía importantes apoyos en el propio occidente: los cristianos fundamentalistas de Estados Unidos y los sionistas, unos y otros, se dedicaban a satanizar al "régimen islamista de Jartum" con la esperanza secreta de conseguir la división del país y a la independencia del sur.
El Movimiento para la Liberación de Sudán (MPLS) y su brazo armado, el APLS estaban dirigidos por John Garang, un oficial formado en Estados Unidos, y gozaban de numerosas simpatías en el extranjero: Estados Unidos, por supuesto, Israel y la Uganda vecina por donde llegaban armas y municiones. Pero estas simpatías no se detienen en la ideología. El sur de Sudán contiene importantes riquezas petroleras. Las primeras prospecciones y descubrimientos fueron obra de sociedades occidentales capitaneadas por la estadounidense "Chevron", que dirigió las exploraciones al mismo tiempo en los litorales del Mar Rojo y en el sur, pero la guerrilla del sur impedía la continuación de esta actividad y "Chevron" y "Total" abandonaron la misión.
Ahora bien, para poder vender el petróleo del sur de Sudán en el mercado mundial es necesario cruzar el centro y el norte del país y llegar al Mar Rojo. Entonces, si el poder central no deja pasar el petróleo entre los yacimientos del sur y el Mar Rojo, es inútil desde el punto de vista de una multinacional estadounidense o europea cuya primera preocupación no es el desarrollo de Sudán, sino la extracción. Entonces puede germinar la idea de derrocar el régimen sudanés y utilizar a la guerrilla del sur para debilitarlo. Una guerra civil de este tipo que podía favorecer al capitalismo occidental, no suscitó ninguna conmiseración en nuestros medios de comunicación ni ningún proyecto de "guerra humanitaria" como la que se desarrollaba en la misma época en Yugoslavia. Esa guerra sudanesa existió y causó grandes pérdidas humanas e importantes desplazamientos de población, pero el imperialismo que la favorecía bajo cuerda no le dio mucha publicidad. El único acto de guerra imperialista directo fue el bombardeo, decidido por Clinton, de una fábrica de medicamentos de Jartum supuesta productora de armas biológicas y el pretexto era la presencia en suelo sudanés de "terroristas islamistas" acusados -con razón o sin ella- de estar implicados en el primer atentado contra el World Trade Center de Nueva York (1993).
El petróleo une en vez de dividir
Sin embargo, a pesar de la guerra civil que se prolonga y ocasiona decenas de millares de víctimas, progresivamente se establece la salida de la crisis. El gobierno sudanés abre la puerta a nuevas compañías petroleras: chinas, malasias e indonesias. Éstas reanudan las prospecciones en el sur, comienzan la explotación y se lanzan, de acuerdo con el gobierno, a la construcción de un oleoducto que conduce el petróleo en primer lugar a Jartum donde construyen una refinería y a continuación hacia un nuevo puerto petrolero en el Mar Rojo al sur de Port Sudán. Al mismo tiempo se establece un acuerdo de reparto de las rentas petroleras entre la región productora y el poder central. Así, las condiciones para la paz civil se van reuniendo progresivamente y en 2002 se firma el acuerdo entre el MPLS y el gobierno de Jartum. John Garang, que morirá muy poco después en un accidente de helicóptero rápidamente archivado -quizá demasiado rápidamente-, oficialmente debido a malas condiciones atmosféricas, fue nombrado vicepresidente de Sudán y el país pasó a ser, desde 1999, un protagonista -de tamaño medio por el momento pero las prospecciones continúan y son prometedoras- del mercado petrolero mundial ante la nariz y las barbas de las multinacionales estadounidenses.
Pacificado el sur, Darfur entra en escena
Para los estrategas en desestabilización de Washington Darfur es un auténtico caso de manual. Una región alejada de la capital, mal conectada al resto del país por carreteras que no siempre son practicables, más fácil de acceso para sus vecinos Chad y Libia que para el poder central, una región portadora de promesas petroleras y con una guerra civil conducida por dos grupos rivales que tienen más veleidades de participar en el reparto de una futura tarta petrolera que de independencia política. La elección está clara: hay que hacer que el absceso madure para intervenir cada vez más abiertamente. Por supuesto se puede, sin demora, hacer que lleguen las armas a los rebeldes por el oeste y por Chad -con Francia como copiloto- cuyo dictador, que también mantiene muy buenas relaciones con Estados Unidos, se presta de buen grado a este juego apoyando a uno de los dos grupos rebeldes: el MJE. Pero hay que dar más fuerte. Por tanto, se clasifica a Sudán entre los "países peligrosos", se emprende la campaña mediática mundial para imbuir la idea de la necesidad y la intervención está lanzada. Se puede fechar el día de 2004 en el que Colin Powell lanzó el arma de destrucción política masiva: la acusación de "genocidio". De esta forma consagró el éxito de la campaña antisudanesa lanzada por el lobby sionista de Estados Unidos y ratificada por el Congreso estadounidense. Éste adoptó, efectivamente, el Sudan Peace Act, firmado por Bush en octubre de 2002, que concedía al Departamento de Estado los medios financieros para sus intervenciones "humanitarias" a la vez que sancionaba económicamente a Sudán.
A partir de esa fecha el proyecto de intervención militar-humanitaria es patente y oficial. Frente él, el gobierno sudanés resiste. Acepta la presencia de tropas de la Unión Africana en Darfur pero rechaza la presencia de cascos azules de la ONU ya que, como se verificó en el sur de Líbano después del ataque israelí de 2006, los soldados de la ONU son casi todos de países de la OTAN. También ve claramente que el Pentágono está, desde el principio de la "guerra contra el terrorismo", asentándose cada vez más firmemente en África oriental: base militar en Yibuti (en instalaciones amablemente puestas a disposición por el ejército francés) y después el bombardeo de Somalia y la invasión etíope del territorio bajo dirección estadounidense. Sabe por experiencia que el régimen ugandés, que aportó un apoyo regular al MPLS y al APLS durante la rebelión del sur, es un aliado fiel de Estados Unidos y que los servicios secretos y las agencias de seguridad israelíes están allí muy activos. Sabe que Chad, país considerado como el más corrupto de África por Transparency Internacional, se arrimó mucho a Estados Unidos desde que "Exxon" explota el petróleo chadiano. Egipto no le es hostil pero también se alinea con Estados Unidos. Sudán está prácticamente acorralado.
Entonces el gobierno va a negociar con los rebeldes de Darfur para llegar a un acuerdo de paz muy completo que concede numerosos derechos económicos y sociales a las regiones de Darfur. Este acuerdo de paz establecido en tres lenguas: árabe, francés e inglés, podría servir de modelo para la salida de crisis en numerosos países donde existen conflictos similares. Desgraciadamente uno de los grupos rebeldes, el MJE, apoyado por el régimen chadiano, se ha negado a firmarlo y la paz no volverá.
4 de julio de 2007 21:31

Anónimo dijo...

Soy el de Sudán,perdón por repetir el "comentario",pero es que las nuevas tecnologías y yo tenemos un serio(e irritante)conflicto.
Espero que después de leer los artículos entendais para quien trabaja la O.N.U.,con su careta de humanitarismo.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo,palabra que no hablo más de Sudán,este es el último articulo que coloco,pero si después de este no veis lo que está detras de Sudán y de la O.N.U iros al otorrino,y yo,a ver al "genio" de woody allen.
Un pueblo lindo este de los de "la secta de infantes",lástima que la inquisición terminó.

La cortina de humo de Darfur ¿Es humano el intervencionismo humanitario?

Carl G. Estabrook
Democracy Now! informó esta semana que:

“decenas de miles de manifestantes se congregaron en todo el mundo el domingo en un día global contra el genocidio en la región Darfur de Sudán… En Nueva York, los organizadores dijeron que más de 30.000 personas se reunieron en Central Park. Los oradores incluyeron a la ex Secretaria de Estado Madeleine Albright [sic]... También se realizaron manifestaciones y vigilias el domingo en Berlín, Dubai, Dublín, Londres, Melbourne, Paris, Seúl y Estocolmo y docenas de otras ciudades. El día global de protestas fue organizado para que coincidiera con el comienzo del debate de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre Sudán de esta semana. A fines de la semana pasada, el actor George Clooney testificó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.”

Lo que podría llamarse la posición “progresista” sobre Darfur puede ser descrita como sigue:

“La gente de Darfur ha sufrido una violencia indescriptible, y USA ha calificado estas atrocidades de lo que son: genocidio. Durante los últimos dos años, USA se unió a la comunidad internacional para suministrar ayuda alimenticia de emergencia y apoyo para una fuerza de mantenimiento de la paz de la Unión Africana. Sin embargo vuestro sufrimiento continúa. El mundo debe hacerse presente para suministrar más ayuda humanitaria – y debemos reforzar la fuerza de la Unión Africana que ha hecho buen trabajo, pero que no es suficientemente fuerte para protegeros. El Consejo de Seguridad ha aprobado una resolución que transformaría a la fuerza de la Unión Africana en una fuerza de cascos azules que sea mayor y más contundente. Para aumentar su fuerza y efectividad, las naciones de la OTAN debieran suministrar logística y otro apoyo. El régimen en Jartum está impidiendo el despliegue de esta fuerza. Si el gobierno sudanés no aprueba rápidamente esta fuerza de mantenimiento de la paz, Naciones Unidas debe actuar.”

La posición “progresista” se distingue apenas de:
a. la posición del gobierno de Bush sobre Darfur, y de
b. la posición del gobierno de Clinton sobre Kosovo.
En ambos casos los gritos de genocidio y de intervención “humanitaria” son utilizados para encubrir las maquinaciones imperiales del gobierno de USA para reducir a un Estado (respectivamente a Sudán y Serbia) poco fiable desde el punto de vista usamericano e israelí.

Para Clinton, “la OTAN tiene que actuar” – y la situación en Kosovo empeoró, pero Serbia fue hecha entrar en vereda. Para Bush, “Naciones Unidas tiene que actuar” (y la OTAN suministrar la logística y “otro apoyo”) – y la desventurada situación en Darfur probablemente empeorará, pero Sudán, un Estado productor de petróleo (gran parte de su producción va a China) será puesto bajo creciente presión.

De los principales medios de información, sólo la BBC ha dicho claramente que la resistencia de Jartum a las “fuerzas de paz” se ha basado en “temores bien fundados por las intenciones de los gobiernos occidentales respecto a Sudán.” Mientras tanto, sedicentes grupos por la paz de USA y el lobby israelí instan a “¡Salgamos de Iraq y vayamos a Darfur!”

Los que estén sinceramente preocupados por Darfur deberían escuchar el tranquilo sentido común de Alex de Waal, miembro de la Iniciativa de Justicia Global en Harvard, consejero de la Unión Africana, y autor de "Darfur: A Short History of a Long War":

“No creo que haya una solución militar. No derrotará a los grupos rebeldes renuentes. Lo que hará es: matará a más gente, creará más hambre, creará más desplazamiento y hará que la situación se haga aún más inextricable… Pienso que lo fundamental que hay que considerar es que la solución para Darfur es un problema político. Ninguna solución puede ser impuesta mediante mucha presión, muchas bravatas, mucha fuerza militar. Incluso si enviamos a 100.000 soldados de la OTAN, no podríamos imponer una solución. La solución tiene que llegar mediante negociaciones políticas.”

Pero al movilizar la historia encubridora de la intervención humanitaria, el gobierno de Bush podría introducir una solución militar a su verdadero problema: cómo atacar a otro país en la lista de víctimas de los neoconservadores, otro país (como Serbia) en el círculo concéntrico alrededor del centro de atracción de la política exterior de USA: los recursos energéticos de Oriente Próximo.

El Consejero de Seguridad del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski, expresó frecuentemente el consenso bipartidario de la elite de la política exterior de USA: “USA tiene importantes intereses estratégicos y económicos en Oriente Próximo que son dictados por los vastos suministros de energía de la región,” escribió hace dos años en “The National Interest”. “USA no sólo se beneficia económicamente de los costes relativamente bajos del petróleo de Oriente Próximo, sino el papel de seguridad de USA en la región le da una influencia indirecta, pero políticamente crítica, sobre las economías europeas y asiáticas que también dependen de exportaciones de energía de la región.”

¿Y cómo se relaciona Sudán con esta estrategia a largo plazo de USA? Nos lo dice un personaje de la importancia del héroe oficial de Kosovo, Wesley Clark: “Cuando volví a pasar por el Pentágono en noviembre de 2001, uno de los altos oficiales militares tuvo tiempo para una charla. Sí, el ataque contra Iraq seguía al día, dijo. Pero había más. El tema era discutido como parte de un plan de campaña de cinco años, dijo, y había un total de siete países, comenzando con Iraq, luego Siria, Líbano, Libia, Irán, Somalia, y Sudán.”

Nota: lo que llamamos anteriormente la posición “progresista” fue tomada del discurso de Bush ante la ONU del martes.
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=1345&lg=es

apm dijo...

ostia Ernesto vaya tela, has puesto aquí literatura para un buen rato....me lo iré leyendo poco a poco.....


sobre lo de jeque, espero que no le dé por ver el blog...aunque pensandolo bien lo mismo da, no?.

a mi no me parece mala idea, pero solo para la boda porque en la despedida es mejor que no haya material audiovisual...por cierto, hay que preparar algo para la despedida, u que?

apm dijo...

por cierto, para temas de la despedida mejor hablamos por mail...

Gon dijo...

yo no puedo ir a lo de la despedida
oye por cierto esta noche voy a madrid

hay ropa tendía?

Anónimo dijo...

Y si os poneis tontos os pongo artículos de Somalia.
Por cierto,hay ropa tendía?

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