Postcards from Washington D.C (I)



Uno va con una imagen prejuiciosa sobre la capital de los EE.UU y resulta que se lleva más de una sorpresa. Yo, iluso viajero, imaginaba el D.C (Di sí, así la llaman, para no confundirla con el Estado del mismo nombre que se encuentra en la otra punta del país) como una ciudad aburrida, sobria, de grises edificios gubernamentales de estilo neoclásico, en realidad, en parte es así, pero detrás de toda esa gruesa capa de ciudad administrativa, sobreprotegida por la policía y zona estratégica donde se  toman (supuestamente) las decisiones que hacen girar al mundo, hay una ciudad más amable y más auténtica. Pero hoy no toca mostraros esa parte.
Los Archivos Nacionales
El Capitolio


Establecimos nuestra base de operaciones en el  apartamento de nuestro anfitrión, Gonzalo, concretamente en el bucólico pueblecito de Greenbelt, situado en las afueras de Washington, pero ya perteneciente al Estado de Maryland, entre espesos bosques, donde presumiblemente habita la Bruja de Blair, sí, efectivamente soy un flipao.


Para ver con detalle la parte más turística del D.C nos llevará un día, el llamado National Mall, puede llegar a ser agotador, teniendo en cuenta el clima que nos acompañó, día tormentoso, con claros y nubes, seguido de un calor húmedo axfisiante que ríete tú de la selección española jugando en Fortaleza.

Las ardillas: Vecinas habituales del National Mall

Tormenta sobre el llamado "Federal Triangle"

El obelisco (monumento a Washington) con los andamios puestos

Arrancamos nuestro paseo en los Archivos Nacionales, donde guardan tan orgullosa y celosamente su archiconocida Declaración de Independencia y su Constitución de 1787 que empieza con su solemme WE THE PEOPLE. Colas kilométricas y estrictos controles de seguridad atestiguan el valor (que se lo doy) y el orgullo que siente el pueblo norteamericano por estos legajos, de hecho el patriotismo más desaforado se hace más evidente en esta ciudad.

Un patriota (algo hortera) pero patriota...eso sí.
Metro de Washington

Memorial a los caídos en la Guerra de Vietnam

Seguimos el camino por el National Mall, parándonos en algunos de los numerosos museos que pueblan este bulevar, financiados por el Instituto Smithsonian, que quisieron dotar a esta ciudad de un rico legado museístico.

Mención aparte merece el  Museo de Historia Americana, completísima y currada bizarrada, donde son capaces de exponer sin ningún tipo de rubor la evolución de sus tapas para el café "Take Away"  #truestory

Memorial a Abraham Lincoln

Impresionante Martin Luther King

Llegamos a la Reflection Pool, famoso escenario de películas como Forrest Gump. A partir de aquí, sólo pueden pasar dos cosas, te entregas por completo a su patriotismo arrancándote la camiseta mientras gritas ¡¡I LOVE  USA FUCKING MOTHERFUCKERS!! o huyes despavorido ante semejante despliegue de Memoriales de toda índole, o guerra de turno, que digo yo, si no se metieran en tantos berenjenales, no tendrían que hacer tantos Memoriales a sus héroes.

Reflection pool
Memorial a la Gran Depresión del 29

Roosevelt, ideólogo del "New Deal" junto a su perrete Landa


Vista desde el Memorial Thomas Jefferson

Decidí mantener la compostura como reportero de investigación que soy y me limité a empaparme por dentro y por fuera de su ajetreada historia (y climatología). 

Lugar donde se pronunció el mítico discurso de Martin Luther King

El chozo de Obama

Share:

0 comentarios

Recomendamos:

(2007-2017) LAS MEJORES CANCIONES DE LA ERA DIFUSA

Aunque no lo parezca, aún seguimos con las celebraciones de nuestro décimo aniversario difuso, de todas maneras con este post damos por clau...