Atenas: pasado, presente y futuro


Cuando uno viaja a Atenas viaja para encontrarse con la primera capital de la cultura occidental, de la cuna la democracia en su más pura esencia (no como ahora, no nos engañemos) de la folosofía, del arte, de la mitología, en definitiva, más de 3.000 años de historia le contemplan, y eso requiere tiempo para conocerla y saborearla.


Atenas requiere dos ritmos para ser visitada: Uno muy pausado para conocer la Grecia clásica con sus ruinas y edificios, testigos silenciosos del paso de la Historia y otro acelerado para conocer la Grecia actual con sus calles asimétricas y apelotonadas de un pueblo de sangre caliente muy aferrado a sus tradiciones y que tiene otra forma de ver la vida.

Bajando de la Acrópolis por la ladera norte nos encontramos con el pequeño barrio de Anafiótika, un pequeño adelanto de lo que sería posteriormente Mykonos hasta llegar al turístico barrio de Plaka, atestado de tabernas típicas y tiendas de souvenirs. Pasamos por Monastiraki, punto de partida para perderse por sus mercadillos con influencias otomanas, si buscas algo que comprar y no lo encuentras, quizás sea porque no existe.

Psiri, el vetusto barrio judío, hoy reconvertido en zona de bares de diseño, arte urbano, salas de exposiciones y cines alternativos que conviven con las tiendas más tradicionales.



Pasamos por Omónia, el centro neurálgico de la Atenas más popular y obrera para llegar al barrio de Exarcheia, un importante punto de lo que es actualmente el movimiento anarquista y antisistema internacional, tristemente famoso por ser testigo de los graves disturbios de 2008 y de la muerte del joven Alexis Grigoropoulos a manos de la policía griega.

No nos olvidemos de Gazi, una antigua zona industrial reconvertida en centro cultural al más puro estilo berlinés, ni por supuesto de el puerto de El Pireo y Syntagma, el corazón financiero, político y comercial de la capital.

Uno viaja a Atenas y espera encontrarse piedras con Historia, pero la sorpresa se la encuentra al descubrir una ciudad con el justo equilibrio entre la tradicion y la modernidad.


Desde el cementerio de Kerameikos, la Torre de los vientos, El Ágora, El templo de Zeus olímpico, el estadio Panatenaico, Monte de Filopapo hasta la biblioteca de Adriano.
Cruzamos la calle después de ver estos lugares y nos podemos meter en una tienda de discos, tomar un café Frappé o una cerveza Mythos en una cafetería moderna escuchando Arcade Fire o evitar ser atropellados por un taxista...presente, pasado y futuro, esto pasa en Atenas con sólo cruzar una calle.

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