SECUELAS INFAMES: LA IRREGULAR SAGA DE ROCKY

Supongo que todos hemos visto la mítica película de 1976, dirigida por John G. Alvidsen una gran película de modesto presupuesto que podría calificarse de "cine indie" probablemente antes de que existiera esa etiqueta y que ganó varios premios Oscar (incluyendo mejor película y mejor director).





Todo cambia en la segunda donde se nos muestra una inverosímil revancha en la que Rocky, con medios casi tan humildes como en la primera, logra un mejor resultado a pesar de que se ve forzado por su entrenador a usar su mano menos hábil. El final eperpéntico en el que Apollo Creed y Rocky caen a la lona al mismo tiempo es tan forzado que casi da risa. A partir de Rocky II, la saga va volviéndose cada vez más loca y absurda, perdiendo así todo el espíritu dramático y poniéndose al servicio del epectáculo. Especialmente en Rocky III donde podemos ver a Mr. T, como su némesis.




Mención especial en la saga se merece Ivan Drago, el mítico rival de la cuarta parte, un ruso que dispone de todos los recursos tecnológicos de la época, puestos a disposición por la URSS, mientras Rocky se dedica a arrastrar troncos por la nieve. Es la misma entrega donde salen robots domésticos, aparecen insertados algunos videoclips y en la que Gorbachov termina aplaudiendo el discurso final de Rocky (sí, así como lo acabo de escribir, en serio). 

En Rocky V, dirigida de nuevo por su director original, con pretensiones de ser una nueva vuelta a los orígenes de Rocky, esta vez como mentor de un joven boxeador, que se quedó en un vano intento.




Mucho más reciente es Creed, la apócrifa secuela de la saga Rocky, donde podemos ver narrada de una manera más redonda y sólida el espíritu dramático de la primigenia película y con excelentes intepretaciones de Michael B. Jordan y especialmente de Sylvester Stallone.


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