NO ME VENDÁIS BOLIS

Quizás ya sea un poco tarde para hablarles de los Premios Goya, aunque realmente este post va dedicado para la última película de Martin Scorsese. Les dejaré solamente unas pinceladas sobre los premios del cine español: este pasado año no ha habido ningún motivo por el que sentirme orgulloso de nuestro cine patrio.



Aún estoy intentando explicarme como presentaron a los Oscar semejante bodrio como “15 años y un día”, la película “La gran familia española”, me decepcionó profundamente, el particular ¿humor?  de Daniel Sánchez Arévalo ya empieza a chirriarme y “Las brujas de Zugarramurdi”  está muy alejada del mejor cine del siempre efectivo Álex de la Iglesia.

Aparte de todas las barbaridades y desplantes del (seguramente) peor ministro de la democracia (Wert), lo que me descoloca es el victimismo por parte del lobby del cine español. Algunos iluminados de este sector se creen realmente los adalides de la cultura española y nada más lejos de la realidad: Señores académicos; primero hagan buen cine y luego no confundan la industria del entretenimiento con la industria de la cultura. 



Y ya sin desviarme del tema me meto en harina (nunca mejor dicho) para desgranaros la que para mí es de momento la mejor película del año: “El lobo de Wall Street” es la última película de Scorsese, una cinta pasadísima de rosca sobre el ascenso y posterior batacazo del trilero de las finanzas Jordan Belfort. Genialmente interpretada por Leonardo Dicaprio, un actor que sabe elegir muy bien sus guiones, le secunda un extraordinario Jonah Hill  ( ¿El Carlos Areces americano?) que ya viene demostrando desde hace años ser un gran actor y que en algunas escenas consigue eclipsar al mismísimo Dicaprio. 
Me ha sorprendido muy gratamente la habilidad cómica que tiene Martin Scorsese en este film, la película tienes escenas realmente surrealistas y desternillantes, una faceta más que desconocía de este incontestable director.

Creo que muy pocas veces una película de 3 horas de duración se me había hecho tan corta, el ritmo de la película no llega a decaer en ningún momento, la voz en off de Dicaprio narrando la historia ayuda bastante al ritmo acelerado del film, un ritmo vertiginoso sobre todo gracias a las auténticas bacanales que montan sus protagonistas durante el film: alcohol, prostitutas a raudales, farlopa a espuertas, pastillas lisérgicas, banquetes, yates, helicópteros y depravación por doquier.

Scorsese se empeña reiteradamente en mostrarnos sin tapujos el estilo de vida de todos estos brokers sin escrúpulos ni moral alguna. Realmente es el propósito de la película, destaparnos por completo que se esconde tras el  capitalismo salvaje y poner cara al neoliberalismo. Consigue crear en el espectador auténtico asco por estos avariciosos charlatanes, buitres que visten con trajes de 3.000$, que se enriquecen a consta del trilerismo bursátil.







Ahora, para quien haya visto ya la película: Intentad venderme un boli.

Puntuación: 

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