Judd Apatow no te lo quiere poner fácil

Judd Apatow, con los cuarenta superados, se vale de un spin-off para mostrar la crisis creativa-existencial de un matrimonio con hijos al llegar a los 40. Los fans/haters de “Hazme reír (Funny People)” no cambiarán ni un ápice su punto de vista después de disfrutar/padecer “Si fuera fácil”. Si fuera fácil, Apatow lo pondría fácil… pero prefiere ser fiel a sí mismo cueste lo que cueste. Aquí hay mucha referencia a pollas, coños y la obsesión por el sexo el primordial. A mucho les parecerá hasta desagradable y vulgar, considerarán la película demasiada larga y la renombrarán como ‘This is 40 minutes unnecessary’. 

Las concesiones que tiene que hacer el espectador son difíciles: pasan por retener y quedarse con la esencia y algunos y brillantes momentos del conjunto. La familia norteamericana ha cambiado, el sueño americano ha cambiado y, en definitiva, todo ha cambiado. Los catalizadores de nuestra sociedad (como extensión de la estadounidense) abarcan desde “Lost” (o la serie de ‘culto’ de moda) a internet en cualquier concepto físico. La interconexión emocional ha dejado de ser física y la confianza da asco. 

De nuevo Apatow toma el pulso de su largometraje como un completo tour de force y catarsis mediante la sinceridad propia a través de sus personajes, improvisación filmada en largas secuencias y cuasi-seguramente un buen arsenal de retazos biográficos con la ayuda de la participación en pantalla de su mujer e hijas en la vida real. La base no va más allá de la crisis de los cuarenta y de replantearse el camino hacia la inmadurez de un personaje tan inmaduro como el patriarca, que interpreta Paul Rudd siendo el átler ego de Apatow. No sé si dentro de 20 años se reivindicarán películas como “Hazme reír (Funny People)” y “Si fuera fácil (This is 40)” como lo más cassavetiano, en tono cómico, de principios del Siglo XXI, o si Leslie Mann será considerada la nueva Gena Rowlands de la comedia norteamericana. Lo que (me) interesa, por encima de la dilatación innecesaria de un filme que podría encajar en moldes de película-familiar-directa-a-DVD-o-televisión-de-90-minutos, es de nuevo esa simbiosis de realidad y ficción con cameos como los de Graham Parker, Ian Laperrière, Billie Joe Armstrong o Ryan Adams en universos colindantes a los del cineasta. Que le falta tijera y una mayor carga dramática para que perdure el conjunto es evidente, así como que podría rentabilizar mejor sus bazas cómicas y dispersarse menos en secundarios realmente incensarios más allá del cameo/comadreo. 



Pero el fondo, dentro de esa sobredosis de inmadurez sobre la que se oculta en numerosas capas, es más oscuro y efectivo: estamos acostumbrados a la ficción caduca y no asumir que somos parte de la misma. La generación de los 70, adolescentes en los 80, que se negaron a madurar en los 90 y que dejaron la primera década del Siglo XXI atrás. El tiempo ha pasado y posiblemente nos neguemos a ser conscientes. “Si fuera fácil (This is 40)” nos habla de pasar de los Pixies a A-ha, de Nicki Minaj a Alice in Chains o que los hijos ahora mantienen a los padres y que los hijos de esos padres les mantienen al día y al tanto en cuanto teconlogía-dependiente se refiere, que el pretendiente de tu hija de 13 años sea un clon de Tom Petty o que al final todo se reduzca a ser como el final de “Lost”: para algunos una auténtica e incoherente mierda existencial y para otro el sentido absoluto de sus vidas. Y sí, nadie quiere ver ya o hablar de Billie Joe Armstrong sino de Ryan Adams. O sea, ¿realmente han cambiado tantos las cosas o no es lo mismo con diferente melodía musical y adorno?


Maldito Bastardo. (filmaffinity)

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