BIRDMAN (O LA ESPERADA PRETENCIOSIDAD DE IÑÁRRITU)

BIRDMAN O (LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA)

Director: Alejandro González Iñarritu

Duración: 118 min.


SINOPSIS: La historia trata de la carrera de un actor y de cómo ésta se ha desmoronado. El actor recuerda con anhelo los años en los que interpretó papeles de extraordinario éxito como el de un superhéroe, que hoy por hoy sigue siendo un referente. Ahora desea más que nunca volver de nuevo a su carrera, subido en los escenarios de Broadway, mientras que lucha por recuperarse a sí mismo, como persona, y también recuperar a sus seres más queridos, su familia.





Sólo se me ocurre comenzar esta crítica con una palabra, y esa palabra o más bien adjetivo es el de  "pretencioso", una palabra que siempre ha acompañado en mayor o menor medida al director mexicano Alejandro González Iñarritu. Ha pasado tiempo desde que me deslumbró en su maravillosa y honesta Amores perros (2000), sobretodo gracias al guión de Guillermo Arriaga, un compañero que se desligó de su trayectoria y notó claramente el director mexicano en su posterior filmografía. Perdiendo así intensidad y credibilidad en sus historias.

En la película que nos toca, es inevitable comparar Birdman con otras películas como: Eva al desnudo, ¿Que fué de Baby Jane? o la más reciente Cisne negro.

Nos encontramos ante una nueva película que nos cuenta el ocaso y decadencia de una estrella, de la metaficción o para ser más exacto: del teatro dentro del cine, de mostrarnos que se cuece entre las bambalinas de Broadway, las cloacas del presunto glamour de las estrellas.

Iñárritu abusa en la película demasiado del plano secuencia, innecesario y mareante, con un montaje irritante que me deja exhausto, mención aparte merece la BSO que acompaña al metraje, el insoportable solo de batería es sin duda lo peor de la película, me produce dolor de cabeza y molesta más que acompaña.

Sin duda alguna el mejor apartado del film lo encontramos en el trabajo actoral, sobretodo por parte del cargante papel de Edward Norton, un engreído personaje quizá algo sobreactuado, pero forma parte del guión. El papel protagonista corre a cargo de un atormentado Michael Keaton en un papel complejo y lleno de aristas, luchando por recuperar un brillo perdido, lastrado por su pasado y con su "Birdman interior" hablándole.




Más allá del nivel de su gran elenco (excelentemente secundado por: Naomi Watts, Emma Stone y Zach Galifianakis) el director Iñárritu ha querido llegar demasiado lejos en sus pretensiones de hacer el film definitivo sobre el mundo del teatro, del cine y sus entresijos. 
En el último tercio de la película es justo cuando al director mexicano, la historia se le va de las manos, optando por una salida rápida.

No obstante, Birdman nos deja un buen plano secuencia con Michael Keaton en calzoncillos y una escena memorable en la barra de un bar, Iñárritu con gran acidez sabe reirse de sí mismo, haciendo autocrítica de este mundillo, especialmente se muestra un atisbo de su genialidad reflejada en el personaje de una implacable crítica teatral que pretende (al más puro estilo Hermann Tertsch) destrozar la obra de teatro del protagonista, sin ni siquiera haber visto la obra previamente.

Esta escena es lo mejor de la película, es aquí donde Iñárritu atiza sin piedad a la figura de los críticos de profesión, es una metacrítica en toda regla, una bofetada a toda esa gente que utilizando manidas etiquetas puede alzar al estrellato o hundir al autor de turno. El eterno enfrentamiento de Arte vs. Espectáculo.

Bien es cierto, que con sólo una escena memorable no se puede sostener una película entera, por lo tanto y ejerciendo de crítico de turno, recurro a manidas etiquetas, que por muy manidas que sean, no dejan de ser ciertas...

Si Birdman es muy pretenciosa, se dice y no pasa nada.





PUNTUACIÓN: 




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